Una primera revisión del Portal de Datos Abiertos de la UNAM

Con cierta pompa y ceremonia la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) inauguró en días pasados su Portal de Datos Abiertos – Colecciones Universitarias. Como se explica en la presentación, incluye de entrada 29 colecciones procedentes de once distintas dependencias universitarias, con un impresionante conjunto de más de un millón y medio de registros. Éstos se dividen en materiales referentes a biodiversidad (plantas, animales, fósiles o microorganismos, sobre todo del Instituto de Biología); obra artística (destacadamente, del Instituto de Investigaciones Estéticas, notablemente fotografías de “viajes de campo”); proyectos universitarios y “objetos digitales” (que viene a ser la sección “miscelánea”, con textos varios, artículos, conferencias, tesis, partituras)

Portal de datos abiertos.

La intención aparente es digitalizar todo lo que se hace en la institución, incluyendo cursos, aulas virtuales, bibliografías e investigaciones, lo cual desde luego es un propósito muy ambicioso. No resulta claro cómo va a relacionarse este proyecto con otros ya existentes que tienen contenidos afines, como el catálogo TesiUNAM, la Hemeroteca Naci0nal Digital, o los libros ya digitalizados que ofrecen diversas dependencias, tanto los recientes como de sus acervos antiguos.

Debe notarse un aspecto muy notable: los materiales publicados son de acceso abierto, contienen los metadatos, su ubicación será permanente y serán de libre uso, sin necesidad siquiera de un registro previo del usuario;  bastará con que se dé el crédito correspondiente. Muy encomiable, y ciertamente coherente con el principio general de Toda la UNAM en Línea. Por otro lado, habría que mencionar un “pero”: la mayor parte de las imágenes no están todavía disponibles. Sin duda será algo que se solucionará paulatinamente, pero por el momento resulta muy frustrante para el lector. Una breve mención en los metadatos (o una opción de búsqueda que enliste “sólo archivos con imágenes disponibles”) sería un buen recurso transitorio.

Si le interesan las posibilidades que ofrece el empleo de este notable conjunto de materiales artísticos, históricos y etnográficos, vea un ejemplo en esta nota.

 

*Actualización (30 de octubre de 21016): En los metadatos de las imágenes pertenecientes al Instituto de Investigaciones Estéticas aparece una  línea que expresa que “Las imágenes del Archivo Fotográfico Manuel Toussaint se publican únicamente para su consulta”, y agrega el procedimiento para obtener permisos para su utilización. Desde luego, cada institución tiene el derecho de manejar su patrimonio como mejor le parezca, pero cómo esto se concilia con la política general del Portal (sus imágenes son “De libre uso: Citan la fuente de origen como único requerimiento para ser utilizados libremente” no me queda claro.

 

 

 

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México en la Digital Public Library of America

La recientemente inaugurada  Digital Public Library of America ofrece el acceso abierto a millones de objetos -no solamente libros, sino también DPLA-Portadamanuscritos, fotografías, registros fonográficos y cinematográficos-, que pueden ubicarse fácilmente mediante búsquedas por año, lugar, formato y tema, e incluso delimitar aún más los resultados con opciones adicionales. Es posible crear cuentas gratuitas de acceso, con lo cual se obtienen recursos adicionales, como “guardar” búsquedas y compartirlas en redes sociales, como Facebook y Twitter.

Cabe señalar que en realidad no se trata de nuevos materiales , sino de la compilación en un sitio central de esfuerzos de digitalización realizados previamente por diversas instituciones, como Library of Congress, HathiTrust y el Internet Archive, así como varias universidades. Por la misma razón, los derechos y posibles restricciones de uso son los mismos de las instituciones de origen. Existe también un acuerdo de colaboración con Europeana, la equivalente iniciativa europea.

Ya conocía varios de estos repositorios, pero otros han sido una agradable sorpresa. Así ocurre, en particular, con las colecciones de estampas, imágenes estereoscópicas y postales existentes en el  National Museum of American History; así como las piezas prehispánicas de Yale University  y Dallas Museum of Art.  En cuanto a los impresos, que resultan siempre tan importantes para los historiadores, los resultados de una búsqueda comienzan a ser nutridos para el siglo XIX, donde aparece buena cantidad de folletería mexicana procedente de la Widener Library (Harvard) y de  la Boston Public Library.

La DPLA es un recurso del mayor interés, y sirve para recordar que, como he comentado anteriormente, no hay nada parecido en México, donde cada institución ha ido por su cuenta. Los esfuerzos de compilación interinstitucional  (como, por ejemplo, la Biblioteca Digital Mexicana, Biblioteca Digital Mexicana del Bicentenario, el Portal México de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, y el de Primeros Libros) han procedido sin coordinación entre sí, ya sea por problemas técnicos o por las aparentemente inevitables renuencias (¿o serán vanidades?) institucionales. Como resultado, hay que navegar por diferentes sitios para ubicar algún material, y por la misma razón hay esfuerzos que no reciben la justa apreciación pública. Es algo a lo cual debería darse solución.

Historypin: las fotos históricas puestas en el mapa

La “geolocalización” o “geoetiquetado” de fotografías tiene ya algunos años (es una opción estándar en muchos sitios, como el popular Flickr). La combinación de esta idea con Google Earth/Google Maps ya existe, mediante Panoramio.  Era cosa de tiempo para que la idea se extendiera a las fotografías e imágenes históricas, como ocurrió en 2008 con el agregado de la Rumsey Historical Maps Collection (para utilizarla, en Google Earth, debe acudirse a la sección “Galería” y activar la sección correspondiente).

Historypin ha combinado estos recursos con la creación de una aplicación abierta a todo público.

Como puede apreciarse, la idea básica es recurrir a los mismos usuarios para que “suban” fotografías antiguas que son seguidamente “georeferenciadas” (o colocadas con un “pin” en el mapa), de modo que puedan verse en Google Street View, sobrepuestas a los edificios  y lugares contemporáneos. Como muchas buenas ideas, es tan simple que resulta sorprendente que a nadie se le hubiera ocurrido antes. Obviamente, la ejecución práctica de esta iniciativa requería de inversiones, planeación y adecuaciones técnicas que pueden ser complejas. El producto final que ofrece esta aplicación es a la vez sencillo,  sofisticado y atractivo (ver la reciente y muy comentada “colección” sobre el jubileo de la reina de Inglaterra, y en el siguiente ejemplo su visita a París, en 1957).

El buscador de Historypin permite ubicar regiones, o  ciudades, y refina luego los resultados con una “línea del tiempo” o por “temas”.

Las posibilidades son ciertamente muy interesantes, como puede apreciarse en el siguiente ejemplo:

Esta fotografía está registrada como “Tlalpan cadets approaching palace”, atribuida a los años 1914-1916, procedente de la Library of Congress, Prints and Photographs Division, Washington, D.C.  Como puede verse, el producto es visualmente muy llamativo, ubica en el espacio los acontecimientos históricos, y señala los cambios y continuidades en el paisaje urbano.

Evidentemente, el éxito de estas aplicaciones dependen de  la aceptación, colaboración y reconocimiento del público.  Hay en este proceso una especie de “masa crítica”: cuando los recursos existentes ya son bastante numerosos, los demás comienzan a agregarse fácilmente. Historypin ha hecho el esfuerzo para atraer proyectos colectivos, escuelas y museos, con algún limitado éxito en Inglaterra, su país de origen.

Para México, por ahora, no hay más de un centenar de fotografías en el mapa, por lo cual su utilidad es aún limitada. Sin embargo, los fondos de fotografía histórica en nuestro país son muy vastos (pensemos en la Fototeca Nacional del INAH, el Sistema Nacional de Fototecas, y el Archivo Fotográfico Manuel Toussaint, del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM). Ya sea con Historypin o con algún otro sistema equivalente, la idea de georeferenciar estos recursos y combinarlos con Google Street View parece pertinente y muy atractiva.

Novedades de interés en la Biblioteca Virtual de Yucatán

Sin hacer mucho ruido, la Biblioteca Virtual de Yucatán ha ido reuniendo nuevos materiales  hasta llegar, en su última actualización (diciembre de 2010) a un corpus digital considerable. Inicialmente tuvo una colección valiosa pero limitada (la obra del dramaturgo y poeta José Peón Contreras), pero paulatinamente incorporó nuevos materiales, como otros autores yucatecos,  periódicos del siglo XIX y las primeras décadas del cada vez más lejano siglo XX,  la monumental Enciclopedia Yucatanense y otros materiales procedentes del Centro de Apoyo a la Investigación Histórica de Yucatán, procesados con la colaboración del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA). Los títulos en su conjunto, según una nota de prensa, son ya 5637.

Destacan en la colección de la BVdeY varios manuscritos antiguos, notablemente una probanza de hidalguía Francisco López de Sarria 1622),  las actas del sínodo diocesano en tiempos del obispo Gómez de Parada (1722) y  libros de actas del cabildo de Mérida (1780-1890).  Son materiales únicos, a veces de consulta reservada a los especialistas, y cuya preservación de accidentes e incidentes es siempre muy necesaria. Esta serie documental abre, por otro lado, la duda sobre la relación que podría existir entre esta biblioteca y la recientemente inaugurada Biblioteca Digital Mexicana, que se ha destacado por su colección de manuscritos, máxime cuando CONACULTA es entidad partícipe en ambos proyectos.

La estructura de la página de la BVdeY es todavía una labor en proceso. Las últimas novedades aun no son incorporadas en el catálogo general; los nombres de autores no son “cliqueables” para obtener fácilmente el  listado del conjunto de sus obras; y la entrada para consultar los materiales (y no solamente la ficha catalográfica) no es muy evidente (hay que cliquear en la imagen o icono que aparece a la derecha). Pero vamos, son cosas que pueden corregirse fácilmente.

Otro elemento que bien podría agregarse es algún procedimiento para que el lector o el estudioso pudieran estar al tanto de nuevos materiales disponibles, porque los boletines de prensa son un medio poco flexible y al cual no puede acudirse de manera continua. Una sección de novedades accesible mediante un canal RSS o incluso una página Facebook (como hace, por ejemplo, el Acervo Histórico del Palacio de Minería) podrían ser fácilmente instrumentables y de gran utilidad para el público.

Novedad: la Biblioteca Digital Mexicana

Hace un par de semanas se anunció la puesta en línea de la Biblioteca Digital Mexicana, auspiciada por cuatro instituciones : el Archivo General de la Nación, la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia (INAH), el Centro de Estudios de Historia de México – Carso, y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. Como menciona en su portada, esta iniciativa parte de la colaboración establecida para integrar la sección mexicana de la Biblioteca Digital Mundial , y como es obvio reproduce los documentos allí incluidos (notablemente, varios códices), pero también ha agregado y espera agregar muchos otros.

No es la primera iniciativa mexicana de edición digital de fondos históricos.  Desde hace algún tiempo están en marcha la Colección Digital de la Universidad de Nuevo León,  la Biblioteca Digital Bicentenario, el portal México de la Biblioteca Virtual Cervantes y el portal Primeros libros.

La BDM, sin embargo, destaca por su orientación hacia la digitalización de códices y manuscritos. Es una iniciativa muy oportuna y bienvenida, tanto por las facilidades de acceso que proporciona a estos materiales como porque de esa manera un conjunto de testimonios tan valiosos como frágiles, sujetos al deterioro y accidentes, obtienen la seguridad de su preservación.

La selección, por lo que puede apreciarse, va hacia los documentos “de prestigio” o “notables” (similar, en este sentido, a macroproyectos nacionales como el Gallica de la Biblioteca Nacional de Francia). Otras iniciativas, típicamente promovidas por archivos nacionales, se han orientado a digitalizar todo el pasado documental, sin distinción, como lo hace nuestro Archivo General de la Nación, o bien cierto género, como el de los códices, que lleva adelante el proyecto Amoxcalli.  No son, desde luego, perspectivas contrapuestas; más bien difieren en sus intenciones y su público.

Del punto de vista técnico, los materiales están organizados por periodos;  La presentación”carga” en pantalla rápidamente, aunque al tratarse de imàgenes, los materiales son “pesados”. Hay breves textos explicatorios y una ficha con elementos catalográficos (fecha, lugar, tiempo, palabras claves, tipo, descripción física, institución) que aún no son “cliqueables”. No está nada mal para comenzar, pero ciertamente podrían incorporarse otras modalidades de búsqueda, conexión y navegación por el sitio.

Como ya había comentado en alguna ocasión, uno de los problemas de las iniciativas digitalizadoras del patrimonio documental y bibliográfico ha sido la dispersión de recursos y la redundancia de esfuerzos. Falta ver, desde luego, si otras instituciones se unirán a esta necesaria y meritoria plataforma. Los organizadores han hecho asimismo algunas propuestas para incorporar repositorios extranjeros que tienen materiales valiosos sobre México. Por lo pronto, habrá que estar atento a sus novedades.

Tres años de Clíotropos

En este mes de noviembre se cumplen tres años de la aparición de este blog. Por simple coincidencia,  hace una semana publiqué la centésima nota. En total, el sitio ha recibido 67,561  visitas (que desde luego no significan, necesariamente. lecturas), y 105 comentarios. Las entradas  son enlazadas de manera automática (vía RSS)  por la prestigiosa revista virtual “Nuevo Mundo – Mundos Nuevos“, entre otros  blogs y páginas web.

El blog siempre tuvo una orientación temática: comentar y analizar lo que definía como “el amor (y el

La primera portada de Clíotropos

desamor) de los historiadores por los medios virtuales”. Después de algunos artículos que recogían ensayos anteriores presentados en diversos foros, el interés  derivó hacia las novedades  y tendencias. Desde luego, me interesaba difundir las posibilidades de los blogs, y por esa razón comencé a preparar y distribuir una relación mensual de los que estaban activos, así como de los que de nuevo cuño aparecían. Esto  coincidió con una coyuntura de  notable crecimiento de la utilización de estos medio entre historiadores. En cosa de un semestre, sin embargo, esta  expansión llegó a un punto de equilibrio, y realmente concluí que no tenía caso reiterar mes tras mes el mismo contenido. En su lugar, inicié la práctica de dar noticia de los artículos más interesantes en la página Facebook de H-Mexico.

Entre los temas más frecuentes estuvieron las notas relacionadas con los servicios de Google (al punto de que tuve la preocupación de que el blog acabaría por ser una especie de “Googletropos”).  Fue, asimismo, una coyuntura en la que esta corporación desarrolló  muchas interesantes aplicaciones.  En fechas posteriores, dediqué varios artículos  a los múltiples servicios ofrecidos por la innovadora página web del Instituto Nacional de Antropología e Historia, y en particular a sus “visitas virtuales“. Me ocupé asimismo de la digitalización de bibliotecas y archivos, y de las posibilidades de TwitterFacebook y Wikipedia.

Desde luego, del  punto de vista institucional esta es una actividad inexistente, de cuya realización  ni siquiera tiene caso dar cuenta.  Esto puede o no cambiar en el futuro,  pero tampoco es algo que me inquiete particularmente. En cierto sentido, este desapego institucional me concede una libertad que no tengo en otras labores más formales.

Hacia donde irá este blog, no sabría decirlo de cierto. Nunca he tenido un “programa” temático, sino que voy escribiendo notas en la medida en que algún producto, tendencia o situación atrae mi atención. Lo hago simplemente porque me atrae,  me divierte, me pone en contacto con personas de intereses afines y puede que tenga alguna influencia en mis lectores, a juzgar por algunos comentarios. Como quiera que sea, aquí seguiré mientras conserve la inquietud y la curiosidad por estos temas, y tenga el tiempo para teclear sobre ellos.

Los mapas, planos e ilustraciones del AGN, en línea

No es fácil encontrarlo en la página el Archivo General de la Nación, pero su riquísimo acervo de mapas, planos e ilustraciones está siendo puesto progresivamente a la disponibilidad del público, en un “portal” interior. Y no solamente como índice, que ya existía,  sino como imágenes.
Como se menciona en la “Presentación” del proyecto, el trabajo de digitalización fue precedido de una labor de catalogación, limpieza, estabilización y en su caso restauración del material. Están disponibles actualmente 4975 imágenes, y faltan unos 530; algunos mapas no pudieron ser escaneados debido a su gran formato.

El portal abre con una de esas  animaciones en “flash” que tanto gustan a los editores de páginas web. Lamentablemente, utiliza el mismo confuso, engorroso e  ineficiente sistema de búsqueda establecido hace muchos años para la Guía general, pero en este caso se le han agregado filtros por Tipología (mapas, planos, ilustraciones y códices), Estados de la República, Cronología,  Tomos (al parecer, de la Guía impresa de este fondo), e Indiferente (que no tengo idea de qué cosa sea).

No pueden hacerse búsquedas cruzadas, ni tampoco realizar indagaciones por ramos de origen (como por ejemplo “Tierras” o “Indios”). Con las opciones existentes y un poco de paciencia pueden obtenerse los resultados adecuados, pero el sistema aún está lejos de tener la simplicidad y eficiencia de, por ejemplo, el Catálogo de Mapas, Planos y Dibujos en los Archivos Estatales PARES, que es el recurso archivístico equivalente en España.

Cuando se halla la  ilustración buscada, se abre en una “ventana” específica. Es posible agrandar, achicar o rotar la imagen, así como ajustar el brillo. Las ilustraciones tienen buena definición, y se despliegan con prontitud. No se puede copiar, imprimir o “descargar” la imagen a la propia computadora, lo cual si autoriza el mencionado portal español (adjuntado una “marca de agua”).

En fin, el AGN parece estar moviéndose hacia la modernización y una mejor atención  “virtual”  para los historiadores y el público en general.
Les tendré al tanto de la finalización y la evolución de este buen  proyecto.
El sistema de búsqueda de PARES. Las llaves permiten diferentes variables, he puesto algunas a modo de ejemplo.
El sistema de búsqueda de PARES. Las llaves permiten diferentes variables, he puesto algunas a modo de ejemplo.