La blogosfera de historia mexicana: comentarios sobre una revisión analítica

Los blogs o “bitácoras” han sido una aportación muy interesante en la difusión de la historia en México. Tienen ya su historia, desarrollo y tendencias, de las que en Clíotropos he dado brevemente cuenta, tanto en notas parciales como en una tradicional  revisión findeañera. Son, también, un posible y válido objeto de estudio si se consideran estos aspectos, y asimismo el carácter, formación, propósitos, logros y limitaciones de los blogueros, tanto de los que persisten a través del tiempo como aquéllos que han optado por dedicar su tiempo e imaginación a otros fines.

En este sentido, es particularmente bienvenida la aparición de un artículo de Íñigo Fernández Fernández en el volumen XX del Anuario de la Investigación en Comunicación (que puede consultarse aquí),  dedicado a “Algunos apuntes en torno a la blogósfera de historia en México”.  En su trabajo, partió  de las compilaciones anuales de este blog (un reconocimiento que agradezco) para realizar un seguimiento analítico de 41 de ellos. Asimismo, recurrió a un cuestionario remitido a sus autores, entregado en abril de 2013 (que fue contestado por la mitad, aproximadamente). El criterio de selección fue que estos blogs trataran de historia de México (incluyendo varios radicados fuera del país) y que estuvieran escritos en español (lo cual excluyó a algunos otros, como el recomendable Mexique Ancien).

De las respuestas, análisis estadístico y comentarios de Fernández se derivan datos muy relevantes. El primero es que en cuanto a su aparición y permanencia, los blogs tuvieron su momento de auge entre 2008 y 2010, y posteriormente experimentaron un retroceso cuantitativo, con varias “bitácoras” abandonadas que no fueron enteramente compensadas por los nuevos ingresos. Los motivos expuestos por los autores que así procedieron fueron sobre todo falta de tiempo por requerimientos personales y profesionales (82%),  y simple pérdida de interés (18%).

Blogs-años
Fernández Fernández, “La blogósfera….”

Un elemento llamativo es que la cuarta parte de los blogueros no tienen estudios formales en historia, lo cual podría (desde mi punto de vista) interpretarse tanto como que existe un considerable interés de personas de otras profesiones en la historia de México, o bien que no hay suficientes historiadores que opten por los blogs como medio de difusión. La encuesta muestra, por otro lado, que un 77% hicieron estudios de posgrado en distintas áreas, que un 49% reside en la ciudad de México, y que por su edad pertenecen (como quien esto escribe) a lo que Fernández llama la “generación X”, esto es, el grupo que hizo la “migración” desde la máquina de escribir a la computadora.

En cuanto a los motivos, el 54.6% inició sus blogs con el propósito de difundir la historia de México, lo cual coincide con su intención predominante (54.5%) de acercarse al público general, con un 31.8% guiado por motivos profesionales (difundir las propias investigaciones, publicaciones y actividades académicas).

La parte menos brillante que ofrece este “estado de la cuestión” se refiere a la interacción con el público lector. En efecto, aunque algunos blogs tienen gran visibilidad en línea, los comentarios son otro asunto. La mayoría de los blogueros establece límites para su publicación, ya sea mediante la revisión previa (48.8%) o de plano no los acepta(24.6%). Las razones han sido la presencia de “trollers” agresivos (que sí los hay…), spam (propaganda comercial) o simplemente, comentarios no pertinentes a los temas publicados (un blog no es un foro….). Es algo que da mucho sentido a lo que seguidamente se señala: aunque los autores tienen en principio mucho interés por los comentarios, se muestran más bien escépticos acerca de su valor concreto, hay escasas interacciones entre los propios blogueros, y no parece haber comentaristas habituales, que formen una red de comunicación. En este sentido, Fernández concluye que la blogosfera de historia en México tiene una función principalmente informativa, lo cual parece correcto aunque no nos dé la mejor imagen de los logros de la “clíosfera”.

Hay otro aspecto que ameritaría comentario. Fernández considera otras plataformas sociales (como Facebook o Twitter) en su capacidad como complementos de la actividad bloguera. Pero también es posible que la popularidad creciente de su uso haya contribuido a limitar la expansión de los blogs:  la actualización constante de estas redes sociales no requiere de tanto tiempo y dedicación, permiten (potencialmente) una mayor audiencia, y tienen una interactividad más fácil y frecuente, sobre todo para breves notas, difundir recursos, noticias y actividades académicas. Estas plataformas, como es obvio, también tienen sus inconvenientes, pero lo que aquí nos interesa sería dilucidar si están desplazando a las “bitácoras” en las funciones que parecían propias. Es probable que así sea, al menos en el caso de la historia de México, lo cual nos llevaría a repensar su función. Quizás la utilidad de los blogs sea más formal que la prevista, y que tenga más sentido acercarlos a repositorios de breves ensayos, y a publicaciones afines como las revistas académicas (que, de manera convergente, tienen ya cierta incipiente tendencia a expandirse hacia las redes digitales, como puede verse con los recientes experimentos de la venerable Hispanic American Historical Review).

Más allá de sus valiosos datos y pertinentes reflexiones, este artículo muestra que la evolución de  la historia digital es un sujeto muy digno de estudio, y que ya resulta aceptable y aceptado por publicaciones formales. Ojalá sea algo que tenga una deseable continuidad, porque permitiría a las instituciones acercarse a temas contemporáneos, y a reflexionar sobre la manera en que hoy día hacemos y difundimos la historia.

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La blogosfera de historia mexicana en 2013

Como ya ha sido tradición de Clíotropos, les presento el listado findeañero de bitácoras/blogs dedicados a a la historia mexicana.  No pretendo ser exhaustivo; menciono solamente aquéllos que (en mi modesta opinión) aportan ideas originales o datos novedosos,  y que han mantenido cierta regularidad a lo largo del año. No incluyo los institucionales,  los que son de apoyo a un curso, o editan solamente avisos o noticias sin comentarios adicionales.

Al comparar esta versión con las de años anteriores (véanse aquí la referente a 2012), puede apreciarse que algunos blogs dejaron de editarse, mientras que hay una que otra novedad (notablemente Repensar la conquista, de Guy Rozat).  El número total permanece cercano al medio centenar. Es una cifra respetable, pero que no parece estar en vías de crecimientoGuyRozat. ¿Ha perdido la blogosfera su encanto como recurso para la difusión del conocimiento? Es una pregunta que vale la pena hacerse, sobre todo si se compara con el crecimiento en la utilización de Facebook y, en fechas más recientes, de Twitter, por numerosos historiadores. Tal parece que la facilidad y las posibilidades de interacción inmediata con un conjunto muy amplio y diverso de usuarios resultan muy atractivas.

Por otro lado, hay situaciones nuevas y de interés: una es el crecimiento del portal en español de la plataforma Hypotheses, que proporciona un entorno académico a los autores (varios blogueros han “mudado” allí sus blogs) y otra es la difusión e impacto de El presente del pasado, un blog colectivo -un tipo que no había sido común en nuestro medio.  Puede que que estemos presenciando un cambio en la orientación de la blogosfera, que vaya desde dispersas iniciativas individuales hacia la centralización y la asociación.

En fin, esta es la lista, en el orden usual. Si en su opinión falta algún blog, envíeme una nota en la sección de “comentarios”.

BLOGS SOBRE HISTORIA DE MEXICO, activos en 2013

Aportaciones Históricas Taurinas de José Francisco Coello Ugalde

Ayer y hoy de la Iglesia Católica, de David Carbajal López (este blog fue puesto fuera de línea)

La batalla de Monterrey, 1846, de Pablo Ramos.

Bibliofilia novohispana, de Marco Fabrizio Ramírez Padilla.

Cabezas de Águila, de Benjamín Arredondo.

Calixtlahuaca Archaeological Project, de Michael E. Smith y otros autores.

Cine silente mexicano, de Luis Recillas Enecoiz.

Clionáutica, de Arno Burkholder de la Rosa.

Clioscopia, de Eder Gallegos. Historia militar, historiografía y temas contemporáneos.

Colonial Mexico, de Richard Perry. Arquitectura y patrimonio.

Clíotropos, de Felipe Castro Gutiérrez. Crónicas del amor (y el desamor) de los historiadores por el mundo virtual. Del mismo autor: Peregrinaciones en el pasado, blog personal.

Comics historia de México historieta. Un proyecto del Museo de la Caricatura y la Historieta Joaquín Cervantes Bassoco.

Crónica de Torreón, de Sergio Antonio Corona Páez.

Cuaderno de notas, blog personal de Víctor Gayol.

Del  museo imaginario, de Adriana Gallegos. Un espacio de conversación sobre arte, museos, patrimonio y gestión cultural.

Facetas históricas. Blog de Luis Ignacio Sánchez Rojas sobre el periodo porfiriano y el ejército federal de esa época.

Fotógrafos de la revolución, de Arturo Guevara Escobar.

Grandes casas de México, de Rafael Fierro Gossman (del mismo autor, Polanco, ayer y hoy).

Historia, crítica y política. Blog personal de Alfredo Ávila.

Idólatras y herejes en el México colonial, de José Antonio González.

Maya Decipherment, de David Stuart. A weblog on the ancient Maya script.

Maya News Updates de Axhimbalmaya.

Maya Mythos, de Carl Callaway.

Mexique Ancien, de Bertrand Lobjois. Blog d´information archéologique sur la Mésoamerique

La nao va, de Cuauhtemoc Villamar. El galeón de Manila y la interacción humana que une a América y Asia.

Pasado y presente de la economía mundial. Blog colectivo sobre economía e historia económica.

Policromía de la historia, de Alejandra López Camacho. Historia conceptual, política, cultural y de la prensa de México y España en el siglo XIX.

El presente del pasado. Blog colectivo del Observatorio de Historia.

El reino de todos los días, blog personal de Bertha Hernández, periodista e historiadora.

Los reinos de las Indias en el Nuevo Mundo, de Natalia Silva Prada.

Repensar la conquista, de Guy Rozat.

El señor del hospital, de Benjamín Arredondo.

Teoría de la historia, de Miguel Angel Guzmán López.

Tlamatqui, blog sobre documentos históricos.

Toda historia es contemporánea, blog personal de Catherine Andrews.

Un historiador y sus viajes, de Paulo César López Romero.

Vámonos al Bable, de Benjamín Arredondo.

Veracruz antiguo, de Uluapa Sr.

 

Novedades blogueras: El pasado en tiempo presente

Hacía ya buen rato que no aparecía alguna novedad en la blogosfera mexicana de historia. Ahora, casi simultáneamente, se han presentado dos proyectos de interés que dentro de sus obvias diferencias, comparten ciertas características y, curiosamente, tienen títulos parecidos.

El presente del pasado es una publicación del Observatorio de Historia, A.C. Los editores son Halina Gutiérrez Mariscal y Luis Fernando Granados. Esta iniciativa se presenta como “diario” (un propósito atrevido, ciertamente, porque no es fácil mantener un flujo continuo de notas) de autoría múltiple (algo inusual en México), que pretende convocar tanto a integrantes del mencionado “Observatorio” como a otros profesionales de la historia. En el “editorial” inicial se señala que   “…nos parece que tanto la disciplina de la historia como su objeto de estudio tienen una vida que se extiende hasta el presente, influye de manera poderosa en nuestros actos y pensamientos, y nos acompaña todos los días. Esto es, tenemos la convicción de que el pasado y lo que sabemos del pasado sigue siendo hoy aunque a veces no podamos o no queramos verlo. Antiguo o reciente, íntimo o lejano, el pasado y el conocimiento del pasado están lejos de haberse separado de nuestra experiencia cotidiana; antes bien son un ingrediente central de esa experiencia. Por eso queremos decir, con Edmundo O’Gorman, que la historia, ante todo, es vida.”

Los artículos publicados hasta el momento tienen sobre todo que ver con los usos (y abusos) institucionales y gubernamentales de la historia, particularmente relacionados con los últimos ecos conmemorativos bicentenariales. Ocupan, en este sentido, un interesante espacio de convergencia entre periodismo, historia y crítica política.

La plataforma escogida es WordPress, de estilo sobrio y minimalista. Es de observar que el índice de los artículos anteriores queda a pie de página, y por tanto resulta poco visible.

Pasado y presente en la economía mundial es un blog sobre economía e historia económica. Cuenta con un editor, Juan Flores (Departamento de Economia y del Instituto Paul Bairoch de Historia Económica en la Universidad de Ginebra) y como autores  nueve académicos, varios de ellos ya conocidos por sus iniciativas en red, como Bernardo Batiz-Lazo (Bangor University, Gales, editor de NEP-HIS, New Economic Papers in Economic, Business and Financial History) y Carlos Marichal (El Colegio de México, autor de la página web Fuentes para la historia del petróleo en México). Otros son Henry Willebald (Universidad de la República, Uruguay); Esteban A. Nicolini (Universidad Nacional de Tucumán); Aldo Musacchio (Harvard Business School); Juliette Levy (Universidad de California); Xavier Durán (Universidad de los Andes, Bogotá); Rafael Dobado González (Universidad Complutense de Madrid); y Gustavo A. Del Angel Mobarak (Centro de Investigación y Docencia Económicas). Además de su inusual carácter colectivo, este blog tiene una perspectiva cosmopolita, lo cual tampoco es común. Aunque resulte un tanto paradójico en un medio que traspasa fronteras,  la mayor parte de la red mundial de historia han tenido un carácter nacional.

Los  temas abordados por este blog han sido los de la deuda, las crisis financieras, herencias coloniales y la revisión crítica de teorías económicas. En todos ellos, evidentemente, los historiadores de la economía tienen mucho que decir, y lo han hecho con conocimiento y a la vez con el estilo ameno y coloquial  que es muy propio de los medios virtuales.

El sitio está también en WordPress, tiene la habitual presentación de los blogs, con menú lateral, pero con algo muy inusual (y conveniente):  una versión en inglés. Tiene asimismo un “espejo” en Facebook.

Por lo pronto, hay que dar la bienvenida a estos proyectos, y habrá que seguirlos para ver cómo evolucionan con el tiempo.

“La Investigación Siempre Inconclusa; o La Tiranía de la Letra Impresa”. Drama en muchísimos actos con epílogo tecnológico

C uando un alumno estudia la carrera de historia (o, supongo, cualquier otra de las humanidades y algunas ciencias sociales) pasa invariablemente por una asignatura de metodología. Allí se le explica e inculca que los pasos de una investigación (tesis, artículo o libro) son nítidos e invariables: elección de un tema, diseño de un proyecto, revisión de la bibliografía adecuada, búsqueda  (en su caso) de documentos de archivo o trabajo de campo, redacción con la correspondiente introducción, división de capítulos, notas, cuadros y mapas, y la feliz conclusión. Todo esto, evidentemente, tiene su fin en la impresión del texto y su presentación pública. Y luego, pues, a otra cosa.

En la práctica, esto no es del todo así. Como los sufridos editores saben bien, para el autor es una tentación casi irresistible realizar correcciones en la mitad del proceso editorial. Y aun ya publicada la obra, sucede que el investigador encuentra nuevos materiales, tiene otras lecturas y descubre  ideas que bien podrían mejorar, adicionar o corregir lo ya hecho. Por lo común esto se queda en el ámbito del “si hubiera…”; lo escrito así está, y cada libro es producto de su momento. Pero a veces ocurre que el veleidoso autor cede a la tentación de hacer una “segunda edición corregida y aumentada”.

¿Es esto un defecto metodológico, o alguna especie de obsesión intelectual que lleva a nunca dar por cerrada una investigación? Algo hay de las dos cosas, pero lo que también sucede es lo que podríamos llamar la tiranía de la letra impresa. Realmente, una investigación nunca termina; simplemente llega al estado en que puede publicarse. El hecho puramente material de que un texto deba darse por concluido para poder imprimirse ha condicionado durante siglos nuestras opciones intelectuales.

Esta es una tradición que puede estar llegando a su ocaso con la aparición y creciente difusión del texto digital. En general, hemos considerado que la versión “virtual” de un texto es simplemente un “espejo” de la impresa, y que debe someterse a las mismas reglas y convenciones. En realidad, no tiene porqué ser así. Por ejemplo, en el momento en que el escrito pasa a una presentación que puede modificarse fácilmente, no hay razón técnica para que el autor no pueda modificarlo y corregirlo tantas veces como sea necesario,  en beneficio propio y del público. Considerarlo así iría en contra de una arraigada tradición científica que viene, supongo, desde los primeros libros impresos, a mediados del siglo XV. Pero hasta la letra impresa, recordémoslo, fue en su momento una novedad.

Podría objetarse que el lector o el estudioso tendría la incómoda situación de referirse o apoyarse en un texto potencialmente variable.  Sin embargo, nuestra metodología ya ha evolucionado para adaptarse a las nuevas situaciones, y hoy es de rigor citar una página web mencionando la fecha de publicación y de consulta, como propone por ejemplo automáticamente la revista virtual Nuevo Mundo – Mundos Nuevos (las letras resaltadas son mías):

Natalia Silva Prada, « Profecía y política: reflexiones historiográficas para una introducción al dossier ‘A propósito del año 2012: Vetas políticas del profetismo moderno y contemporáneo’ », Nuevo Mundo Mundos Nuevos, Debates, 2012, [En línea], Puesto en línea el 09 julio 2012. URL : http://nuevomundo.revues.org/63656. Consultado el 14 agosto 2012.

También ya existe la tecnología para saber cuáles han sido los cambios en el tiempo, en este caso asociado a la plataformas “wiki”, donde aparece el “Historial” y pueden consultarse  y compararse las distintas versiones de manera muy clara  (el ejemplo lo he tomado del artículo “Antonio de Mendoza y Pacheco”).

¿Transformará este cambio en el soporte tecnológico de la investigación nuestras normas y convenciones de presentación de resultados? En verdad, no se me ocurre un buen argumento en contrario, pero desde luego esto tampoco significa que así ocurra. Hay hábitos que no cambian fácilmente, así que habrá que verlo.

….

* Este breve ensayo está afectuosamente dedicado a Ena Lastra y los demás pacientes y dedicados colegas que dan vida al Departamento Editorial del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM.

Los premios Clíopatria a los mejores blogs de 2011

Como cada año, los “vecinos” del excelente  blog Clíonauta, de Anaclet Pons, me recuerdan la tradicional entrega de los  premios Clíopatria a los mejores blogs de 2011, a los que se han agregado ahora el mejor twitter y podcast.  Estos premios se entregan durante la reunión anual de la American Historical Association, y son adjudicados por un jurado compuesto por destacados historiadores.

Las categorías son:

Mejor Blog Individual, atribuido a The Chirurgeon’s Apprentice, de Lindsey Fitzharris, quien a partir de una gran variedad de fuentes se ocupa del pasado de la medicina, narrando la historia premoderna de la cirugía, la enfermedad y la muerte en un estilo accesible para todos los públicos, utilizando ilustraciones de época con efectos a veces conmovedores y en otras, pues, bastante estremecedores.


Mejor Blog de Grupo. Wonders and Marvels ha logrado el difícil propósito de reunir un considerable número de  historiadores (ya se sabe, tendemos a ser muy individualistas) en un mismo medio. Se originó a partir del  blog de un profesor y sus estudiantes, y actualmente conforma una “comunidad para mentes curiosas que aman la historia, relatos extraños y buenas lecturas”, que van desde el esmalte de uñas hasta los medios utilizados por los romanos para limpiar, uhm, cierta parte de su anatomía, todo ello con el mayor rigor académico.

El mejor blog nuevo fue para Demography and the Imperial Public Sphere Before Victoria, de Melodee Beals, quien comparte sus investigaciones en progreso para ilustrar y atraer el interés hacia la relación entre demografía, economía e identidad cultural en una época siempre fascinante.

El mejor artículo  ha sido  entregado a Karen Abbott por If There’s a Man Among Ye: The Tale of Pirate Queens Anne Bonny and Mary Read. En su blog Past Imperfect narra la historia de dos piratas (en femenino) que vestían como hombres, saqueaban, quemaban y atemorizaban a su tripulación como debía hacerlo todo buen capitán. El asunto se presta para un buen relato, pero también para reflexiones sobre la construcción social del género y la identidad sexual.

La Mejor serie de artículos fue para Erik Loomis por This Day in Labor History, en su blog sobre Lawyers, Guns & Money. Se dedica (principal, pero no exclusivamente) a la historia del trabajo y la clase trabajadora, desde la esclavitud hasta el sindicalismo moderno, con un ojo puesto en acontecimientos contemporáneos.

El Mejor escritor de blogs resultó ser Corey Robin, quien se ocupa de asuntos actuales desde la perspectiva de la historia del pensamiento político.  En opinión de los jurados de este premio, es “el intelectual por excelencia de la era digital”.

Clíopatria ha decidido crear una a categoría Twitter de sus premios, entregada ahora a @KatrinaGulliver. El dictamen considera que el “microblogging” permite una dinámica y abierta discusión, y que la autora (¿o será “twittera”?) ha logrado participar con sus entradas de una manera activa en las discusiones académicas.  Personalmente, siempre he sido escéptico de la utilidad de Twitter, pero creo que tendré que seguir este “feed”.

También una novedad ha sido el Mejor podcast, una tecnología considerada como propia para llevar el trabajo del historiador a un público más amplio. Fue atribuido a Marshall Poe, quien se ha dedicado en New Books on History a dar cuenta de las novedades y entrevistar autores. En esta ocasión el elogiado fue su episodio dedicado a  Nell Irvin Painter, The History of White People.

Cada año en que he dado cuenta de esta pertinente y prestigiosa iniciativa de Clíopatria han aparecido en este blog comentarios con variaciones acerca de que “deberíamos tener algo parecido en México en Hispanoamérica”. En 2010 presenté una propuesta al respecto al Comité Mexicano de Ciencias Históricas, que cada año entrega premios a los mejores artículos. La idea no fue a ninguna parte, seguramente porque no pude plantearla en términos suficientemente convincentes. Pero es algo que bien valdría promover ante alguna instancia interesada en estas perspectivas.

Red-Historia, una novedad en el seguimiento y análisis de la clíosfera

Red-Historia es una derivación de historiapolitica.com dedicada a “recursos y experiencias online para historiadores”.  Su propósito es “reunir reseñas sobre diversos proyectos históricos online: repositorios de documentos, proyectos diseñados para internet, sitios de revistas, recursos para la enseñanza, sitios institucionales, etc.” Tendrá además notas sobre herramientas informáticas, dossiers temáticos y secciones sobre la manera en que los historiadores y científicos sociales incorporan las tecnologías de la información y la  comunicación a la producción del conocimiento histórico.La idea ciertamente es muy pertinente, porque los cambios que ha traído la aparición y desarrollo de la red de redes en nuestra profesión han sido considerables, pero no han atraído suficientemente nuestra reflexión.

El primer número presenta 24 autores -un esfuerzo y un logro en sí meritorio. Incluye tres dossiers sobre la presencia de los bicentenarios en la web y 23 reseñas sobre páginas web (y algún blog).  Hay varias de estas reseñas que son descriptivas, con solo un breve comentario final; pero hay muchas que atienden con precisión aspectos que deberían ser cuidadosamente considerados  en una publicación web, como el formato, el tiempo de lectura, la utilización de tags , empleo de imágenes y videos, organización del material en niveles  y legibilidad (para un buen ejemplo, véase esta reseña de Nicolás Quiroga). Y es que efectivamente, una publicación en este medio no puede tratarse al igual que un texto impreso  convencional.

Este último aspecto viene muy a cuento de la presentación general de Red-Historia. La inclusión de nuevos textos se hace una vez al semestre (que en una revista impresa es un tiempo razonable, pero en el ciberespacio resulta una eternidad). ¿Porqué no incluir textos simplemente a medida que estén prontos y aprobados? La antigua razón era porque pasaban por un proceso editorial de revisión de pruebas, envío a la imprenta, etc., pero ya no es el caso. Es como si los creadores de esta página siguieran atenidos al modelo de un medio impreso, con ejemplares numerados consecutivamente que tanto agradan a los bibliotecarios y bibliófilos.  Pero, como en gustos  (y preferencias) se rompen géneros, tampoco es cosa de ponerse quisquillosos por estas cuestiones formales.

El proyecto es muy conveniente  y prometedor  y tiene el gran mérito de la amplitud de miras, tanto temática como geográfica. Trasciende los límites nacionales para abordar los iberoamericanos, lo cual no es muy común. Podría esperarse que en el futuro publicaran análisis “transversales”, esto es, que comentaran tendencias, problemas y perspectivas que vayan más allá de una “página” particular; y que consideraran asimismo las publicaciones en la blogosfera o en Facebook, que es donde más novedades de interés ocurren actualmente.  Cabe desde luego desearle el mejor de los éxitos.

La leyenda del bloguero misterioso

U na de las peculiaridades de la blogosfera  de historia es que algunos autores no se identifican a sí mismos, o lo hacen sólo a medias.  Es algo que podría llamar la atención porque si bien hay temas en los cuales resulta razonable conservar el anonimato para no exponerse a censuras o represalias, normalmente nadie se da por ofendido en razón de una reflexión sobre la población de Teotihuacan, la cultura política en tiempos de Santa Anna o las cifras del comercio exterior a mediados del siglo XX.  Por el contrario, los historiadores podrían en principio encontrar en este medio un eco ampliado de sus ideas y escritos, y darse a conocer entre un público más amplio que el muy restringido de los espacios académicos. Hay varios blogueros (y blogueras, desde luego), que sin embargo mantienen un “semi anonimato”, porque no es raro que pongan su fotografía, una versión abreviada de su nombre y, desde luego, su tema de interés o de investigación, además de  mencionar de vez en cuando algunas anécdotas o experiencias de su vida.

En ocasiones parece haber un motivo muy concreto. En efecto, la condición de “clío-bloguero” tiene en nuestras escuelas, institutos y centros de investigación una aceptación ambigua. A veces se ve con interés y aprecio, pero en otros casos el autor puede caer bajo la sospecha de “perder el tiempo en asuntos de dudosa utilidad”. En este sentido, hay historiadores que prefieren  no correr el menor riesgo, así sea muy hipotético,  de ver afectadas sus posibilidades de contratación o promoción.

Pero me parece que en la mayor parte de los casos se trata, simplemente, de otra cosa. Desde “El Zorro”, pasando por “El Santo” y otros personajes imaginarios o reales e nuestra historia, la máscara, el anonimato, tienen el

El Zorro, en versiòn de Douglas Fairbanks (1920)
El Zorro, en versiòn de Douglas Fairbanks (1920)

encanto y el atractivo de lo misterioso. El caso de los blogueros no es en realidad tan lejano:  la suya es una inciativa individual, que tiene su lugar en un umbrío y secreto refugio (llamado, por quienes no lo comprenden, su oficina o su cuarto de trabajo); frecuentemente se realiza en horas nocturnas, cuando la ciudad duerme; es una especie de libertario cibernético que no depende de institución alguna; tiene a veces alguna especie de misión, que mantiene a pesar de todas las adversidades;  y escribe según sus propias reglas, sin someterse a censuras o aprobaciones previas.  Nadie podría sospechar, cuando en la mañana  hace fila para comprar el pan, toma el autobús o se presenta en su trabajo, uno entre tantos en la multitud,  que se encuentra junto al legendario bloguero misterioso.