Los blogs, los lectores y la difusión de la historia

Hace unos días noté que  Clíotropos había rebasado las 100.000 “visitas”, desde su creación en noviembre de 2007. No está mal para un blog  especializado, que por su enfoque solamente interesa a los historiadores atraídos por los medios virtuales, amén de algún que otro curioso.  Pero no escribo esta nota para agregar un item más a la extraña fascinación de nuestra cultura por las cifras que terminan en uno o más ceros, sino para traer a colación un asunto que es central y principal en la blogosfera (¿o será “cliosfera”?) de historia: su supuesto o real  papel en la difusión del conocimiento histórico especializado.

La mayor parte (pero  ciertamente no todos) de los blogs sobre historia son animados por profesores, investigadores y estudiantes de posgrado. Es algo muy peculiar y característico de este espacio. La motivación comúnmente expresada es la de llevar el conocimiento de nuestras investigaciones, de forma directa, sencilla y atractiva, a un público más amplio que el muy limitado de los espacios académicos. Es cosa bien sabida que los libros y revistas especializadas, con alguna excepción, tienen escasa distribución; y el mismo estilo de las publicaciones académicas no es el más adecuado para su amplia difusión entre los lectores.  Los blogs, entonces, parecen una buena, e incluso necesaria, alternativa.

Y es cierto que lo son, y de manera demostrable. Puede que usted haya visto en algún blog un “contador de visitas” o que al abrir un sitio encuentre la leyenda (“usted es el visitante número…”). Desde luego, un  “visitante” no implica necesariamente un lector, porque puede arribar buscando alguna información o algún contenido que no está ahí, y no quedarse más que unos pocos segundos. Aun con esta reserva, el número  de lectores suma fácilmente cientos en cualquier blog, y con el tiempo asciende a miles. No todos los blogueros tienen la pequeña vanidad de adjuntar un “contador”, pero las cifras con las que sí contamos son llamativas. Al día de hoy, por ejemplo, “Clionáutica” de Arno Burkholder (editado desde noviembre de 2008), tenía 83.374 visitas; La batalla de Monterrey, de Pablo Ramos (enero de 2008), andaba por las 176.511; Los reinos de Indias en el Nuevo Mundo, de Natalia Silva Prada (noviembre de 2009), contaba ya con 10.526 visitantes; Mexique Ancien (en francés) con 110,595.

No es mi intención ponerme a hacer un listado en orden decreciente o ascendente de “blogs más populares”. Hay varios factores que inciden en la aceptación pública de un blog, que serían asunto de otra discusión. Lo que me interesa aquí es el fuerte contraste con los medios impresos. En efecto, quitando algunos pocos “best sellers” (como La visión de los vencidos, de Miguel León Portilla), los libros académicos juntan polvo en los anaqueles de librerías. La cantidad de ejemplares de una edición típica, que en un tiempo estuvo en los 2000 ó 3000, ha tendido a bajar, y ya es frecuente que no exceda de 500. Y no se diga de las revistas académicas, de las cuales el público, por lo general, ni siquiera tiene idea de su existencia. El contraste con la visibilidad de los  blogs no puede ser más notorio.

Evidentemente, comparar unos con otros no es del todo justo. Un artículo en una revista académica está dirigido a especialistas, y permite ciertas discusiones que habitualmente no interesan al público en general. Un libro es un esfuerzo intelectual de largo alcance, que requiere la dedicación y el tiempo del lector. Y aunque existe la tendencia de que estos medios pasen a estar disponibles en línea, no es aun algo general. El precio, obviamente, es un factor inhibitorio.

En realidad, un blog debería ser no el contrario, sino el complemento de libros y revistas. Es más ágil, permite la edición inmediata, tiene un formato más flexible, atractivo, y sin costos. No es, por lo común, el espacio para discusiones muy especializadas, ni para textos de larga extensión. Vistos de esta manera, bien puede sostenerse que deberían ser un medio usual de la producción académica. Que esto solo ocurra hasta ahora en pocos (pero notables) casos es algo que probablemente discuta en un próximo artículo.

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5 comentarios en “Los blogs, los lectores y la difusión de la historia

  1. Apreciable Felipe Castro, sin lugar a dudas la numeralia es un motivante para impulsar la redacción de pláticas a través de hechos históricos que se puedan escribir de manera simple YA LO DIJISTE Y ESO ME IMPACTO QUE ” la manera de trasmitir la historia ha cambiado ya que existen diversas maneras de contarla y una de ellas es el BLOG, cuando los historiadores se den cuenta de ello quizás sea demasiado tarde”, el volver a escribir la historia, hacerla interesante, sin “academismos” y llevarla a un importante público es necesario para la discusión de la historia, para los que no somos “historiadores academicos” sino investigadores de la historia, es reconfortante que personas como tu FELIPE CASTRO que has inspirado a más de uno de que difundir la historia de manera más sencilla, narrar los hechos de manera simple pero a la vez con conocimiento de los hechos históricos es vital para nuestras generaciones actuales,
    saludos desde Monterrey tierra de Historia y Tradición, y GRACIAS por sus amables comentarios para el BLOG LA BATALLA DE MONTERREY 1846

  2. Gracias por el comentario, Mónica. No conozco el caso de la educación a distancia, pero veré si puedo reunir el tiempo para escribir al al respecto de los blogs educativos en general, y el papel de este medio para la discusión de investigaciones en proceso.

  3. Creo que una de las funciones más importantes de los blogs de tema histórico es justamente la difusión. No obstante, creo que también habría que explotar sus posibilidades como espacios de discusión y grupos de estudio para los estudiantes que, por ejemplo, estan integrados a programas semiescolarizados o tutoriales. Cuando una investigación se realiza en estas condiciones, es probable que a menos que se tenga un director sin mas ocupaciones, el trabajo se convierta en una suerte de monólogo, un diálogo en el mejor de los casos. Si bien existen los congresos y coloquios para someter a evaluación de los colegas nuestros avances, nadie negará la utilidad de los comentarios y escrutinios de profesores y compañeros cuando éstos son regulares, constantes, variados y a veces, carniceros. Es por ello que quizá habría que llevar las discusiones y avances de las investigaciones en curso a los blogs, creando comunidades tan útiles como H-México, pero a su vez con mayor especialización según los distintos campos de interés. En cuanto a difusión, la existencia de blogs para la discusión de avances ayudaría a mostrar el dinamismo en el quehacer histórico y sus hallazgos.

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