Una primera revisión del Portal de Datos Abiertos de la UNAM

Con cierta pompa y ceremonia la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) inauguró en días pasados su Portal de Datos Abiertos – Colecciones Universitarias. Como se explica en la presentación, incluye de entrada 29 colecciones procedentes de once distintas dependencias universitarias, con un impresionante conjunto de más de un millón y medio de registros. Éstos se dividen en materiales referentes a biodiversidad (plantas, animales, fósiles o microorganismos, sobre todo del Instituto de Biología); obra artística (destacadamente, del Instituto de Investigaciones Estéticas, notablemente fotografías de “viajes de campo”); proyectos universitarios y “objetos digitales” (que viene a ser la sección “miscelánea”, con textos varios, artículos, conferencias, tesis, partituras)

Portal de datos abiertos.

La intención aparente es digitalizar todo lo que se hace en la institución, incluyendo cursos, aulas virtuales, bibliografías e investigaciones, lo cual desde luego es un propósito muy ambicioso. No resulta claro cómo va a relacionarse este proyecto con otros ya existentes que tienen contenidos afines, como el catálogo TesiUNAM, la Hemeroteca Naci0nal Digital, o los libros ya digitalizados que ofrecen diversas dependencias, tanto los recientes como de sus acervos antiguos.

Debe notarse un aspecto muy notable: los materiales publicados son de acceso abierto, contienen los metadatos, su ubicación será permanente y serán de libre uso, sin necesidad siquiera de un registro previo del usuario;  bastará con que se dé el crédito correspondiente. Muy encomiable, y ciertamente coherente con el principio general de Toda la UNAM en Línea. Por otro lado, habría que mencionar un “pero”: la mayor parte de las imágenes no están todavía disponibles. Sin duda será algo que se solucionará paulatinamente, pero por el momento resulta muy frustrante para el lector. Una breve mención en los metadatos (o una opción de búsqueda que enliste “sólo archivos con imágenes disponibles”) sería un buen recurso transitorio.

Si le interesan las posibilidades que ofrece el empleo de este notable conjunto de materiales artísticos, históricos y etnográficos, vea un ejemplo en esta nota.

 

*Actualización (30 de octubre de 21016): En los metadatos de las imágenes pertenecientes al Instituto de Investigaciones Estéticas aparece una  línea que expresa que “Las imágenes del Archivo Fotográfico Manuel Toussaint se publican únicamente para su consulta”, y agrega el procedimiento para obtener permisos para su utilización. Desde luego, cada institución tiene el derecho de manejar su patrimonio como mejor le parezca, pero cómo esto se concilia con la política general del Portal (sus imágenes son “De libre uso: Citan la fuente de origen como único requerimiento para ser utilizados libremente” no me queda claro.

 

 

 

Explorando tendencias culturales con series de datos en Google Libros

Siempre me han interesado las cuantificaciones para estudiar situaciones y procesos que no pueden apreciarse sino mediante el estudio de regularidades y patrones colectivos. Una de las vías más interesantes es el seguimiento de términos y conceptos, porque evidentemente toda nueva realidad debe de ser pensada y nombrada. En este sentido, el masivo “corpus” de Google Libros es una excelente fuente, porque permite una búsqueda en el tiempo para apreciar cuando un término (por ejemplo, “despotismo ilustrado”) comenzó a ser de uso común. La compilación y procesamiento cuantitativo de registros de este género es también de interés serial porque hace posible ver la aparición, desarrollo y posible declive del empleo de términos en el tiempo. Se le conoce como “minería de textos”, una metáfora que me agrada por sus alusiones metalúrgicas. Es incluso un posible campo de estudios en sí,  llamado provisionalmente culturomics (o, muy feamente en español, “culturomía”).

La herramienta más a propósito para estos fines son los n-gramas, esto es la búsqueda de secuencias o “cadenas” de información, en este caso en un texto (hay otros empleos posibles). Desde luego, hacerlo “a mano” es muy laborioso, pero afortunadamente Google ofrece gratuitamente y en línea su Ngram Viewer, que  permite hacer búsquedas que generan automáticamente gráficas muy presentables. Es como hacer un verso sin ningún esfuerzo.

Caben algunas advertencias (como siempre debe hacerse con cualquier estadística) antes de confiar alegremente en los resultados.  Aunque podría pensarse que Google Libros representa el universo de todos los impresos, esto no es exactamente así. Sus ejemplares digitalizados provienen de bibliotecas públicas de prestigio, esto es de repositorios que adquieren y almacenan los libros considerados “de interés”, lo cual establece un filtro de entrada. Las obras que se venden en puestos callejeros, los comics, muchos “bestsellers” (¿en cuántas bibliotecas universitarias estará la “saga” completa de Harry Potter?) probablemente estén subrepresentados; lo que tenemos aquí sería una compilación primordialmente de literatura “culta” y “académica”.

Asimismo, ya he comprobado que  el escaneo de Google tiende a confundirse con las letras impresas de libros muy antiguos. Para tiempos modernos, también puede haber algunos casos de homonimias y “falsos positivos”. Ah, y  las búsquedas deben hacerse separando las variables por comas, no entrecomilladas.

Finalmente, este “visor” hace las búsquedas por corpus lingüísticos particulares; no está del todo “al día” en la indexación (en español llega sólo hasta 2008); y en su vertiente “automática” sólo incluye cadenas de alta frecuencia (esto es, que aparecen al menos en 40 libros distintos).  Hay por otro lado opciones para “afinar” las búsquedas con algunos descriptores avanzados, que se explican aquí; y es posible consultar los datos “en bruto”, si se tienen aficiones “culturómicas” y se cuenta con una conexión a red muy eficiente.

Con todas estas precauciones, el N-gram Viewer es interesante y atractivo. Para no alargarme, dejaré los experimentos para otra nota que publicaré en breve en este blog. Por lo pronto, les dejo un ejemplo sobre las n-gramas cruzadas de las menciones en español a dos autores de importante influencia en humanidades y ciencias sociales.

N-Gram Marx-Weber

Los porcentajes corresponden a las frecuencias respecto del conjunto de textos.

Vale la pena señalar que el empleo de esta herramienta digital parece estar siendo progresivamente aceptada en publicaciones académicas formales, aunque ha sido también motivo de diversas objeciones. Y, desde luego, son gráficas que admiten distintas interpretaciones, porque las cifras en sí siempre serán solamente un punto de partida para la reflexión.

La Biblioteca Franciscana de la UDLAP: avances en el acceso en línea

La Biblioteca de la Universidad de Las Américas Puebla alberga, entre otros valiosos fondos antiguos, la Biblioteca Franciscana, con   el acervo bibliográfico de la Provincia Franciscana del Santo Evangelio de México. Está ubicada en el  Portal de Peregrinos del Convento de San Gabriel, en Cholula,  y cuenta con cerca de 24,000 volúmenes provenientes de seis diferentes casas conventuales del centro y sur del país. Hace algún tiempo comenzó a digitalizar sus colecciones, y actualmente hay 141 libros disponibles en línea , en parte gracias al patrocinio del programa Adopte una Obra de Arte y de CONACULTA.

UDLAP-BibliotecaFranciscana

Como es de esperarse, la mayor parte son obras que interesan sobre todo a los estudiosos de la historia de la teología moral y la filosofía, pero también hay otros títulos que nos remiten a temas tales como el guadalupanismo (la Apología de la aparición de Nuestra Señora de Guadalupe de Méjico en respuesta a la disertación que la impugna, de Jose Miguel Guridi (México, Valdés, 1820), escrita en réplica a la sonada “Disertación” de Juan Bautista Muñoz;  otras que nos informan sobre la vida cotidiana del cura párroco (El ayudante de cura instruido en el porte a que le obliga su dignidad, en los deberes a que le estrecha su empleo, y en la fructuosa práctica de su ministerio, de Andres Miguel Pérez de Velasco (Colegio Real de San Ignacio de Puebla, 1766), los que son de  relevancia para la historia de la medicina (La caridad del sacerdote para con los niños encerrados en el vientre de sus madres difuntas, y documentos de la utilidad, y necesidad de su práctica, traducidos del idioma italiano fray  Josef Manuel Rodriguez, OFM, (que incluye curiosas contradicciones entre tradición y modernidad), cartas consolatorias  (de tema fúnebre, que indirectamente dan buenos datos sobre vidas e instituciones), así como cartas pastorales de diversos obispos, ordenanzas, sermonarios, al igual que escritos referentes a momentos difìciles y críticos en la vida de la Iglesia  (como el Crisol de la verdad; manifestada por el R.P. Fr. Francisco de Ayeta … de la Orden Seraphica de N.P. San Francisco … de la Provincia del Santo Evangelio de Mexico … en defensa de dicha su provincia, sobre el despojo, y sequestro de las 31 doctrinas, de que la removió el Reverendo Obispo D. Juan de Palafox, siendo visitador del Reyno  (¿1693?).

Algunas de estas obras están disponibles en otras colecciones digitales (como Google Books o la John Carter Brown), y desde luego nunca está de mas tener otro ejemplar que dé testimonio de su difusión y lectores; de otras es la primera noticia que tengo, y vienen muy bien para varios temas y discusiones de que aquí espero dar alguna cuenta. La UDLAP ha logrado poner un verdadero tesoro bibliográfico a disposición del historiador, del aspirante a serlo, y desde luego del aficionado a la lectura de viejas obras y antiguas ideas. Espero que pueda proseguir por ese buen camino.

La blogosfera de historia mexicana en 2012

Como ya ha sido tradición de Clíotropos,  les entrego aqui el listado findeañero de los blogs dedicados a a la historia de México. Mi propósito siempre  ha sido llamar la atención sobre las virtudes de estas “bitácoras” para la difusión de la historia, así como alentar a nuevos autores y comentar tendencias.

Desde luego, el presente listado no  pretende ser exhaustivo. He incluido solamente aquellos blogs  que (en mi modesta opinión) aportan ideas o datos novedosos para el conocimiento del pasado, y que han mantenido cierta regularidad en la publicación de notas a lo largo del año.   No he registrado los institucionales (de los cuales hay ya varios), los que son de apoyo a un curso, editan solamente avisos de actividades, o bien reproducen noticias sin comentarios adicionales. Si considera que alguno falta, envíeme una nota.

Al comparar esta compilación con la de años anteriores, puede apreciarse que algunos  blogs han desaparecido, pero otros han venido a ocupar su  hypotheses.eslugar.  Se aprecia un crecimiento modesto, pero constante.

Como era de esperarse, estos blogs son tan diversos como el carácter y afinidades de quienes los crean. Algunos son temáticos o se dedican a un periodo histórico, pero hay muchos otros que siguen los intereses personales de los autores, que pueden ser muy variados. Entre las tendencias recientes puede apreciarse la intención de vincular de manera más frecuente el pasado con el presente inmediato, y la aparición de proyectos colectivos. Asimismo, es de notarse la aparición del portal en español de Hypotheses,  que ha llevado a varios autores a trasladar sus blogs a esta notable plataforma académica.

Finalmente, si le interesa estar al tanto de manera inmediata de nuevos blogs y notas de interés, puede seguirlos en la página facebook de h-mexico.

BLOGS SOBRE HISTORIA DE MEXICO, activos en 2012

Novedades de este año

Colonial Mexico, de Richard Perry. Arquitectura y patrimonio.

Jocheri erátsikua – Nuestro pensamiento.  Diálogos sobre la enseñanza de la historia.
Blog colectivo de los estudiantes de la maestría en historia de la UMSNH

Pasado y presente de la economía mundial. Blog colectivo.

El presente del pasado. Blog colectivo del Observatorio de Historia

República de las palabras. Blog personal de PaulinaBm.

Toda historia es contemporánea, blog personal de Catherine Andrews

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Los que vienen de tiempo atrás

Ancient Mesoamerica News Updates, de Axhimbalmaya; del mismo autor,  Maya News Updates y Maya Glyph Blog.

Aportaciones Históricas Taurinas de  José Francisco Coello Ugalde

Ayer y hoy de la Iglesia Católica, de David Carbajal López.

La batalla de Monterrey, 1846, de Pablo Ramos

Bibliofilia novohispana, de Marco Fabrizio Ramírez Padilla

Cabezas de Águila, de  Benjamín Arredondo

Calixtlahuaca Archaeological Project,  de Michael E. Smith y otros autores.

Cine silente mexicano, de Luis Recillas Enecoiz

Clionáutica, blog personal de Arno Burkholder de la Rosa.

Clioscopia, de Eder Gallegos
Historia militar, historiografía y temas contemporáneos

Clíotropos, de Felipe Castro Gutiérrez.
Crónicas del amor (y el desamor) de los historiadores por el mundo virtual

Crónica de Torreón, de Sergio Antonio Corona Páez

Cuaderno de notas, blog personal de Víctor Gayol

Espejo de mudanzas, blog personal de Oscar Zárate.

Facetas históricas. Blog  de Luis Ignacio Sánchez Rojas
Sobre el periodo porfiriano y el ejército federal de esa época.

Fotógrafos de la revolución, de Arturo Guevara Escobar.

Historia, crítica y política. Blog personal de Alfredo Avila

Idólatras y herejes en el México colonial, de José Antonio González

Maya Decipherment, de David Stuart.
A Weblog on the Ancient Maya Script

Maya Mythos, de Carl Callaway.

Mayistas, de Rocío García Valgañón

Mexique Ancien, de Bertrand Lobjois.
Blog d´information archéologique sur la Mésoamerique

La nao va,  de Cuauhtemoc Villamar.
El galeón de Manila y la interacción humana que une a América y Asia.

Peregrinaciones en el pasado. Blog personal de Felipe Castro Gutiérrez

Policromía de la historia, de Alejandra López Camacho
Historia conceptual, política, cultural y de la prensa de México y España en el siglo XIX.

Le Projet Uacúsecha, de Marion Forest.

Los protagonistas, de Arturo Guevara Escobar
Sobre historia de la fotografía

El reino de todos los días, blog personal de Bertha Hernández, periodista e historiadora.

Los reinos de las Indias en el Nuevo Mundo, de Natalia Silva Prada.

El señor del hospital, de Benjamín Arredondo.

Tarjetas postales, de Arturo Guevara Escobar.

Tlamatqui, blog sobre documentos históricos.

Un historiador y sus viajes, de Paulo C.

Vámonos al Bable, de Benjamín Arredondo

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“La Investigación Siempre Inconclusa; o La Tiranía de la Letra Impresa”. Drama en muchísimos actos con epílogo tecnológico

C uando un alumno estudia la carrera de historia (o, supongo, cualquier otra de las humanidades y algunas ciencias sociales) pasa invariablemente por una asignatura de metodología. Allí se le explica e inculca que los pasos de una investigación (tesis, artículo o libro) son nítidos e invariables: elección de un tema, diseño de un proyecto, revisión de la bibliografía adecuada, búsqueda  (en su caso) de documentos de archivo o trabajo de campo, redacción con la correspondiente introducción, división de capítulos, notas, cuadros y mapas, y la feliz conclusión. Todo esto, evidentemente, tiene su fin en la impresión del texto y su presentación pública. Y luego, pues, a otra cosa.

En la práctica, esto no es del todo así. Como los sufridos editores saben bien, para el autor es una tentación casi irresistible realizar correcciones en la mitad del proceso editorial. Y aun ya publicada la obra, sucede que el investigador encuentra nuevos materiales, tiene otras lecturas y descubre  ideas que bien podrían mejorar, adicionar o corregir lo ya hecho. Por lo común esto se queda en el ámbito del “si hubiera…”; lo escrito así está, y cada libro es producto de su momento. Pero a veces ocurre que el veleidoso autor cede a la tentación de hacer una “segunda edición corregida y aumentada”.

¿Es esto un defecto metodológico, o alguna especie de obsesión intelectual que lleva a nunca dar por cerrada una investigación? Algo hay de las dos cosas, pero lo que también sucede es lo que podríamos llamar la tiranía de la letra impresa. Realmente, una investigación nunca termina; simplemente llega al estado en que puede publicarse. El hecho puramente material de que un texto deba darse por concluido para poder imprimirse ha condicionado durante siglos nuestras opciones intelectuales.

Esta es una tradición que puede estar llegando a su ocaso con la aparición y creciente difusión del texto digital. En general, hemos considerado que la versión “virtual” de un texto es simplemente un “espejo” de la impresa, y que debe someterse a las mismas reglas y convenciones. En realidad, no tiene porqué ser así. Por ejemplo, en el momento en que el escrito pasa a una presentación que puede modificarse fácilmente, no hay razón técnica para que el autor no pueda modificarlo y corregirlo tantas veces como sea necesario,  en beneficio propio y del público. Considerarlo así iría en contra de una arraigada tradición científica que viene, supongo, desde los primeros libros impresos, a mediados del siglo XV. Pero hasta la letra impresa, recordémoslo, fue en su momento una novedad.

Podría objetarse que el lector o el estudioso tendría la incómoda situación de referirse o apoyarse en un texto potencialmente variable.  Sin embargo, nuestra metodología ya ha evolucionado para adaptarse a las nuevas situaciones, y hoy es de rigor citar una página web mencionando la fecha de publicación y de consulta, como propone por ejemplo automáticamente la revista virtual Nuevo Mundo – Mundos Nuevos (las letras resaltadas son mías):

Natalia Silva Prada, « Profecía y política: reflexiones historiográficas para una introducción al dossier ‘A propósito del año 2012: Vetas políticas del profetismo moderno y contemporáneo’ », Nuevo Mundo Mundos Nuevos, Debates, 2012, [En línea], Puesto en línea el 09 julio 2012. URL : http://nuevomundo.revues.org/63656. Consultado el 14 agosto 2012.

También ya existe la tecnología para saber cuáles han sido los cambios en el tiempo, en este caso asociado a la plataformas “wiki”, donde aparece el “Historial” y pueden consultarse  y compararse las distintas versiones de manera muy clara  (el ejemplo lo he tomado del artículo “Antonio de Mendoza y Pacheco”).

¿Transformará este cambio en el soporte tecnológico de la investigación nuestras normas y convenciones de presentación de resultados? En verdad, no se me ocurre un buen argumento en contrario, pero desde luego esto tampoco significa que así ocurra. Hay hábitos que no cambian fácilmente, así que habrá que verlo.

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* Este breve ensayo está afectuosamente dedicado a Ena Lastra y los demás pacientes y dedicados colegas que dan vida al Departamento Editorial del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM.

Alternativas a Wikipedia (1): Scholarpedia

Cada tanto me asomo a ver qué hay de nuevo en Wikipedia, porque me parece un noble (aunque a veces exasperante) proyecto. Y de vez en cuando agrego o corrijo alguna información, aunque tengo muy en claro que según los criterios vigentes “Cualquier texto con el que contribuyas podrá ser editado y redistribuido sin piedad”. Y ocurre con frecuencia, y no es raro que alguien que ha dedicado años a investigar un tema vea sus escritos eliminados por otro wikipedista que se apoya en enciclopedias, libros de texto o notas periodísticas.

Wikipedia ciertamente merece nuestra atención a la hora de difundir el conocimiento: es el sexto sitio más consultado de la web mundial, con 400 millones de visitantes mensuales, 85.000 autores registrados que editan constantemente 21 millones de artículos en 280 lenguajes (véanse aquí los datos al día en que usted lee esto). En comparación…bueno, simplemente es ridículo hacer comparaciones con libros, revistas u otras páginas web académicas.

La combinación de la popularidad de Wikipedia, la frustración de muchos wikipedistas, y la inquietud por llevar el conocimiento especializado más allá del estrecho círculo de la academia ha llevado a la búsqueda y creación de sitios “wiki” alternativos, varios de ellos basados en derivaciones de la misma plataforma MediaWiki. Valen tanto por que son como, que es lo que aquí me interesa, como posibles modelos de desarrollo para una wiki en español sobre los temas que en particular nos interesan.

Scholarpedia fue creada en 2006 por Eugene M. Izhikevich,  precisamente en razón de sus experiencia como wikipedista). Es un sitio que a primera vista parece igual a Wikipedia (de hecho la base de su plataforma, Mediawiki, es la misma), pero su funcionamiento difiere grandemente. En primer lugar, está escrito por académicos, o más precisamente por quienes en teoría son la máxima autoridad en algún campo de conocimiento. Para escribir un artículo, el posible autor debe tener la recomendación de otros dos autores. Evidentemente, todos escriben bajo su propio nombre, no con un seudónimo.

Una vez que un autor escribe un artículo, es sometido a revisión por otros expertos (o “pares“).  Cuando logra la aprobación de una entrada, se convierte en su “curador”. Esto significa que cualquiera de los autores registrados puede modificarlo, pero los cambios no aparecen sino cuando el curador los aprueba. Esto permite (al menos en teoría) que una contribución sea no solo revisada, sino constantemente actualizada.

Un artículo de  Scholarpedia es una publicación formal, puede ser citado como si fuese una revista especializada (de hecho, tiene su propio ISSN, o código identificatorio de publicación periódica). Los textos están protegidos por una licencia Creative Commons Attribution-Noncommercial-NoDerivatives. Por otro lado, al igual que Wikipedia, su propósito no es publicar nuevas investigaciones, sino presentar “estados de la cuestión” de forma neutral  con un lenguaje relativamente accesible. Y hablando de lenguaje, sólo está disponible en inglés, que es hoy día el idioma internacional de la ciencia.

En la práctica, Scholarpedia se ha limitado a los campos altamente especializados de la neurociencia, inteligencia artificial, física y astrofísica.  Tiene actualmente 2287 artículos y 9525 colaboradores, de los cuales 4263 son curadores. Su prestigio se muestra en que es citada rutinariamente en revistas especializadas y libros científicos como fuente confiable y bien informada.  Entre líneas, puede sospecharse que tiene muchos de los problemas típicos de una publicación académica: dificultad para contar con autores que tienen de por sí complicadas agendas y múltiples compromisos, un proceso tortuoso de aprobación y cuellos de botella administrativos. Pero, sin duda, es una iniciativa muy relevante y un modelo editorial muy pertinente, aunque lleva los requisitos para publicar un texto a niveles de exigencia tales que pueden acabar por ser imprácticos para un medio de divulgación de la ciencia.

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Si le fue útil este artículo, puede que también sea de su interés el de Los diez años de Wikipedia: comentarios de un wikipedista ocasional.

Próximamente en este mismo blog: Alternativas a Wikipedia (2): Citizendium

Historypin: las fotos históricas puestas en el mapa

La “geolocalización” o “geoetiquetado” de fotografías tiene ya algunos años (es una opción estándar en muchos sitios, como el popular Flickr). La combinación de esta idea con Google Earth/Google Maps ya existe, mediante Panoramio.  Era cosa de tiempo para que la idea se extendiera a las fotografías e imágenes históricas, como ocurrió en 2008 con el agregado de la Rumsey Historical Maps Collection (para utilizarla, en Google Earth, debe acudirse a la sección “Galería” y activar la sección correspondiente).

Historypin ha combinado estos recursos con la creación de una aplicación abierta a todo público.

Como puede apreciarse, la idea básica es recurrir a los mismos usuarios para que “suban” fotografías antiguas que son seguidamente “georeferenciadas” (o colocadas con un “pin” en el mapa), de modo que puedan verse en Google Street View, sobrepuestas a los edificios  y lugares contemporáneos. Como muchas buenas ideas, es tan simple que resulta sorprendente que a nadie se le hubiera ocurrido antes. Obviamente, la ejecución práctica de esta iniciativa requería de inversiones, planeación y adecuaciones técnicas que pueden ser complejas. El producto final que ofrece esta aplicación es a la vez sencillo,  sofisticado y atractivo (ver la reciente y muy comentada “colección” sobre el jubileo de la reina de Inglaterra, y en el siguiente ejemplo su visita a París, en 1957).

El buscador de Historypin permite ubicar regiones, o  ciudades, y refina luego los resultados con una “línea del tiempo” o por “temas”.

Las posibilidades son ciertamente muy interesantes, como puede apreciarse en el siguiente ejemplo:

Esta fotografía está registrada como “Tlalpan cadets approaching palace”, atribuida a los años 1914-1916, procedente de la Library of Congress, Prints and Photographs Division, Washington, D.C.  Como puede verse, el producto es visualmente muy llamativo, ubica en el espacio los acontecimientos históricos, y señala los cambios y continuidades en el paisaje urbano.

Evidentemente, el éxito de estas aplicaciones dependen de  la aceptación, colaboración y reconocimiento del público.  Hay en este proceso una especie de “masa crítica”: cuando los recursos existentes ya son bastante numerosos, los demás comienzan a agregarse fácilmente. Historypin ha hecho el esfuerzo para atraer proyectos colectivos, escuelas y museos, con algún limitado éxito en Inglaterra, su país de origen.

Para México, por ahora, no hay más de un centenar de fotografías en el mapa, por lo cual su utilidad es aún limitada. Sin embargo, los fondos de fotografía histórica en nuestro país son muy vastos (pensemos en la Fototeca Nacional del INAH, el Sistema Nacional de Fototecas, y el Archivo Fotográfico Manuel Toussaint, del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM). Ya sea con Historypin o con algún otro sistema equivalente, la idea de georeferenciar estos recursos y combinarlos con Google Street View parece pertinente y muy atractiva.