Acceso abierto y validación académica: una discusión en progreso

En su excelente blog “Facetas históricas”, Luis Ignacio Sánchez Rojas se ha ocupado de “El vicioso sistema de reputación y las nuevas redes sociales académicas“. El artículo es muy pertinente, y es ciertamente adecuado que estos temas se expongan en público. Los argumentos retoman y discuten un escrito de Richard Price, fundador de Academia.edu, una red sobre la cual en el pasado he hecho algunos comentarios. Las propuestas presentadas son principalmente dos: la injusticia de que el lector tenga que pagar dos veces por acceder a un artículo científico (primero, cuando entrega impuestos que sostienen los centros de investigación, y luego cuando debe pagar por acceder a los contenidos); y el carácter vicioso del “sistema  de reputación académico”, en el cual es necesario para un investigador someter sus productos a una revista especializada, que publica (y vende) el resultado.

Hay aquí dos asuntos distintos, aunque relacionados entre sí. La restricción del acceso a publicaciones especializadas es un problema particular de la academia anglosajona, donde ha sido común considerar el conocimiento como objeto valioso y comercializable. Tiene que ver, también, con el modelo de financiamiento de las universidades públicas, que no depende tanto (para bien o para mal) del Estado como en lo que podríamos llamar el “modelo latino”. Es bueno mencionar que existe en Estados Unidos un movimiento para “liberar” los contenidos, que ha puesto presión sobre los proveedores como JSTOR, que ha establecido recientemente un servicio de acceso abierto (bien que aún limitado y ambiguo, como han señalado algunos críticos). En Inglaterra está ocurriendo una tendencia en el mismo sentido, impulsada desde el gobierno, que podría afectar las muchas revistas de interés para los mexicanistas publicadas por Cambridge University Press. Es conveniente hacer notar que aunque para el lector o estudiante el acceso abierto es algo casi de sentido común (y que yo respaldo), hay también aspectos legales (derechos de autor) y de recuperación de inversión que no son menores para las instituciones.

En México este problema  ha dejado de ser tal: prácticamente todas las revistas importantes de investigación histórica (hay alguna  excepción menor) son de libre acceso (véase aquí).  En España ocurre lo mismo, e incluso revistas como Anuario de Estudios Americanos y Revista de Indias han abandonado la práctica del “embargo” temporal, que restringía la lectura libre al último número publicado. En Francia este movimiento aun no es tan evidente, pero la plataforma Cléo ha realizado importantes progresos en este sentido.

El otro asunto toca al mismo núcleo de la publicación en revistas. Price (cuyas opiniones no son del todo desinteresadas, porque promueve su propia red como opción abierta) señala los vicios intrínsecos del sistema de evaluación, que está detrás de la existencia misma de las revistas científicas. Esto es, todos los artículos remitidos son enviados para su dictamen a un par de especialistas (que no conocen el autor). Estos expertos dan su opinión, que puede ser negativa, favorable o condicionada (lo cual es muy frecuente e implica por lo común días, e incluso semanas adicionales de trabajo).Vuelve luego a revisarse, y si todo está bien, pasa a un laborioso proceso de edición impresa. El sistema es complicado, lento (puede tardar mas de un año)  e  imperfecto, pero es resultado de una experiencia que viene de más de un siglo de vida académica, y no se ha encontrado hasta el presente otro mejor. Price propone que actualmente existe la posibilidad de publicar directamente (por ejemplo, en su propia plataforma :) ), comunicar de inmediato los resultados de la investigación, recibir los comentarios de toda  la comunidad científica e incluso (aunque es bastante vago al respecto) obtener ingresos por esta vía. Va tan lejos como augurar la próxima extinción de las revistas, algo que ciertamente no parece que ocurrirá en el corto ni mediano plazo. En esto, como en muchos aspectos, es riesgoso confundir los propios deseos con la realidad.

La opción de publicación directa, sin intermediarios, también traería nuevos criterios de validación (o “reputación”): el número de citas en Google Scholar, el de “me gusta” (“likes”) y “seguidores” registrados como tales. En vez de tener el dictamen de “expertos” y el apoyo de una revista prestigiosa, sería una entidad amorfa y anónima (el “público” o “los lectores”) la que representaría la sabiduría colectiva y atribuiría el criterio de verdad (o de confiabilidad). Fue el método utilizado por Knol, la frustrada  (y ya desaparecida) enciclopedia de Google.  En el ámbito de la historia, lo mismo puede decirse de Historiador.net donde los usuarios “suben” artículos y alcanzan el honor de ser promovidos a la primera página según las preferencias de los demás miembros registrados.

El asunto no es menor porque no está solamente en juego la mayor o menor vanidad de un autor, sino la atribución de recursos presupuestales (que, en las humanidades, no son muy cuantiosos, pero suelen ser mucho mayores e imprescindibles en las ciencias “duras”).  Asimismo, confiar en el mejor criterio del público lector puede resultar riesgoso, ya no digamos solamente en los estudios históricos,  sino en campos como la medicina o la ingeniería, donde el error inducido por una publicación (por muy popular que sea) puede tener graves consecuencias. En realidad, no hay razón para no combinar el acceso abierto con la validación de especialistas, como hacen por ejemplo las páginas “wiki” de Scholarpedia, Citizendium o, en el caso de revistas,  la muy notable iniciativa de  “Nuevo Mundo – Mundos Nuevos“.

Desde luego, los historiadores somos razonables analistas del pasado, pero nuestro “record” en predecir el futuro es bastante, uhm, modesto. El vertiginoso y acelerado desarrollo de Internet, y de sus muchas aplicaciones y recursos, es bastante impredecible. Habrá que ver que nos depara.

La blogosfera de historia mexicana en 2012

Como ya ha sido tradición de Clíotropos,  les entrego aqui el listado findeañero de los blogs dedicados a a la historia de México. Mi propósito siempre  ha sido llamar la atención sobre las virtudes de estas “bitácoras” para la difusión de la historia, así como alentar a nuevos autores y comentar tendencias.

Desde luego, el presente listado no  pretende ser exhaustivo. He incluido solamente aquellos blogs  que (en mi modesta opinión) aportan ideas o datos novedosos para el conocimiento del pasado, y que han mantenido cierta regularidad en la publicación de notas a lo largo del año.   No he registrado los institucionales (de los cuales hay ya varios), los que son de apoyo a un curso, editan solamente avisos de actividades, o bien reproducen noticias sin comentarios adicionales. Si considera que alguno falta, envíeme una nota.

Al comparar esta compilación con la de años anteriores, puede apreciarse que algunos  blogs han desaparecido, pero otros han venido a ocupar su  hypotheses.eslugar.  Se aprecia un crecimiento modesto, pero constante.

Como era de esperarse, estos blogs son tan diversos como el carácter y afinidades de quienes los crean. Algunos son temáticos o se dedican a un periodo histórico, pero hay muchos otros que siguen los intereses personales de los autores, que pueden ser muy variados. Entre las tendencias recientes puede apreciarse la intención de vincular de manera más frecuente el pasado con el presente inmediato, y la aparición de proyectos colectivos. Asimismo, es de notarse la aparición del portal en español de Hypotheses,  que ha llevado a varios autores a trasladar sus blogs a esta notable plataforma académica.

Finalmente, si le interesa estar al tanto de manera inmediata de nuevos blogs y notas de interés, puede seguirlos en la página facebook de h-mexico.

BLOGS SOBRE HISTORIA DE MEXICO, activos en 2012

Novedades de este año

Colonial Mexico, de Richard Perry. Arquitectura y patrimonio.

Jocheri erátsikua – Nuestro pensamiento.  Diálogos sobre la enseñanza de la historia.
Blog colectivo de los estudiantes de la maestría en historia de la UMSNH

Pasado y presente de la economía mundial. Blog colectivo.

El presente del pasado. Blog colectivo del Observatorio de Historia

República de las palabras. Blog personal de PaulinaBm.

Toda historia es contemporánea, blog personal de Catherine Andrews

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Los que vienen de tiempo atrás

Ancient Mesoamerica News Updates, de Axhimbalmaya; del mismo autor,  Maya News Updates y Maya Glyph Blog.

Aportaciones Históricas Taurinas de  José Francisco Coello Ugalde

Ayer y hoy de la Iglesia Católica, de David Carbajal López.

La batalla de Monterrey, 1846, de Pablo Ramos

Bibliofilia novohispana, de Marco Fabrizio Ramírez Padilla

Cabezas de Águila, de  Benjamín Arredondo

Calixtlahuaca Archaeological Project,  de Michael E. Smith y otros autores.

Cine silente mexicano, de Luis Recillas Enecoiz

Clionáutica, blog personal de Arno Burkholder de la Rosa.

Clioscopia, de Eder Gallegos
Historia militar, historiografía y temas contemporáneos

Clíotropos, de Felipe Castro Gutiérrez.
Crónicas del amor (y el desamor) de los historiadores por el mundo virtual

Crónica de Torreón, de Sergio Antonio Corona Páez

Cuaderno de notas, blog personal de Víctor Gayol

Espejo de mudanzas, blog personal de Oscar Zárate.

Facetas históricas. Blog  de Luis Ignacio Sánchez Rojas
Sobre el periodo porfiriano y el ejército federal de esa época.

Fotógrafos de la revolución, de Arturo Guevara Escobar.

Historia, crítica y política. Blog personal de Alfredo Avila

Idólatras y herejes en el México colonial, de José Antonio González

Maya Decipherment, de David Stuart.
A Weblog on the Ancient Maya Script

Maya Mythos, de Carl Callaway.

Mayistas, de Rocío García Valgañón

Mexique Ancien, de Bertrand Lobjois.
Blog d´information archéologique sur la Mésoamerique

La nao va,  de Cuauhtemoc
El galeón de Manila y la interacción humana que une a América y Asia.

Peregrinaciones en el pasado. Blog personal de Felipe Castro Gutiérrez

Policromía de la historia, de Alejandra López Camacho
Historia conceptual, política, cultural y de la prensa de México y España en el siglo XIX.

Le Projet Uacúsecha, de Marion Forest.

Los protagonistas, de Arturo Guevara Escobar
Sobre historia de la fotografía

El reino de todos los días, blog personal de Bertha Hernández, periodista e historiadora.

Los reinos de las Indias en el Nuevo Mundo, de Natalia Silva Prada.

El señor del hospital, de Benjamín Arredondo.

Tarjetas postales, de Arturo Guevara Escobar.

Tlamatqui, blog sobre documentos históricos.

Un historiador y sus viajes, de Paulo C.

Vámonos al Bable, de Benjamín Arredondo

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Twitter en la docencia en historia

S i hace algunos años me hubieran pronosticado que una de las aplicaciones más exitosas sería un “microblog” que limita la expresión a 140 caracteres, me hubiera parecido de lo más improbable (véase aquí mi nota previa sobre el tema). Aun ahora, no acabo de encontrarle un uso, aunque desde luego soy plenamente consciente de su empleo para difundir noticias, convocar reuniones (o manifestaciones) y expresar ideas (o estados de ánimo) en forma breve y concisa. De hecho, parecería que toda personalidad pública (o candidata a a serlo) tiene su cuenta de twitter, lo cual puede ser (o no) una buena idea, porque han existido numerosos ejemplos de “mensajitos” inoportunos o involuntariamente humorísticos.  De hecho, parece ser que al menos ha contribuido a ampliar el horizonte laboral, con la aparición de “asesores” y grupos que se especializan en lograr (por encargo) que ciertos hashtags se vuelvan “temas del momento” (o, más bien, trending topics). El tema ha llegado a ser asunto de análisis estadísticos muy formales (como el del pasado Observatorio electoral del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM) y de algunos intentos de regular e incluso penalizar la difusión de noticias (o “rumores”, según se vea) alarmantes.

La utilización de Twitter en la difusión del conocimiento histórico es otro asunto.  Ya ha comenzado, aunque de una forma aun tentativa y de éxito relativo (y supongo que los alumnos que discretamente teclean durante mis cursos no califican aquí…) Algunas  instituciones  utilizan este microblog para difundir sus actividades (o al menos eso parece, porque a veces no es fácil saber si se trata o no de un servicio “oficial”) Hay también algunos (muy pocos) historiadores  que extienden y reproducen su labor como “blogueros” por este medio, o bien difunden sus artículos y opiniones sobre asuntos actuales (véase el directorio compilado por Frédérique Langue). Y como ha señalado atinadamente  Eder Gallegos en su blog, existen quienes realizan el curioso ejercicio de dar vida a célebres personajes del pasado, como Porfirio Díaz (que, ocurre, es muy popular….).

El empleo del microblog en la docencia  (más allá de avisar que “la sesión será hoy en el salón… ” o “no olviden la lectura que se halla en línea en….”) parecía improbable. Al cabo, si algo es típico de una explicación o un argumento histórico es que, por conciso que sea, no puede reducirse a fragmentos de dos líneas (¿cuántas llevo escritas aquí?). Sin embargo , el excelente  blog de Anaclet Pons acaba de dar cuenta de una nota (originalmente publicada en The Chronicle of Higher Education) sobre un experimento de discusión en clase sobre “tecnocultura” actual. Como puede verse, tanto el profesor como   los “twitteros” consuetudinarios (y aún más los que no lo eran) mostraron cierto desconcierto. Pero era de esperarse frente a un nuevo formato, y el entusiasmo (esa huidiza entidad tan difícil de convocar por el docente) parece haber sido evidente. Desde luego, eso no basta, porque el propósito de un profesor no es en sí el de “entretener” a sus alumnos,  pero es un muy buen principio.

Novedades blogueras: El pasado en tiempo presente

Hacía ya buen rato que no aparecía alguna novedad en la blogosfera mexicana de historia. Ahora, casi simultáneamente, se han presentado dos proyectos de interés que dentro de sus obvias diferencias, comparten ciertas características y, curiosamente, tienen títulos parecidos.

El presente del pasado es una publicación del Observatorio de Historia, A.C. Los editores son Halina Gutiérrez Mariscal y Luis Fernando Granados. Esta iniciativa se presenta como “diario” (un propósito atrevido, ciertamente, porque no es fácil mantener un flujo continuo de notas) de autoría múltiple (algo inusual en México), que pretende convocar tanto a integrantes del mencionado “Observatorio” como a otros profesionales de la historia. En el “editorial” inicial se señala que   “…nos parece que tanto la disciplina de la historia como su objeto de estudio tienen una vida que se extiende hasta el presente, influye de manera poderosa en nuestros actos y pensamientos, y nos acompaña todos los días. Esto es, tenemos la convicción de que el pasado y lo que sabemos del pasado sigue siendo hoy aunque a veces no podamos o no queramos verlo. Antiguo o reciente, íntimo o lejano, el pasado y el conocimiento del pasado están lejos de haberse separado de nuestra experiencia cotidiana; antes bien son un ingrediente central de esa experiencia. Por eso queremos decir, con Edmundo O’Gorman, que la historia, ante todo, es vida.”

Los artículos publicados hasta el momento tienen sobre todo que ver con los usos (y abusos) institucionales y gubernamentales de la historia, particularmente relacionados con los últimos ecos conmemorativos bicentenariales. Ocupan, en este sentido, un interesante espacio de convergencia entre periodismo, historia y crítica política.

La plataforma escogida es WordPress, de estilo sobrio y minimalista. Es de observar que el índice de los artículos anteriores queda a pie de página, y por tanto resulta poco visible.

Pasado y presente en la economía mundial es un blog sobre economía e historia económica. Cuenta con un editor, Juan Flores (Departamento de Economia y del Instituto Paul Bairoch de Historia Económica en la Universidad de Ginebra) y como autores  nueve académicos, varios de ellos ya conocidos por sus iniciativas en red, como Bernardo Batiz-Lazo (Bangor University, Gales, editor de NEP-HIS, New Economic Papers in Economic, Business and Financial History) y Carlos Marichal (El Colegio de México, autor de la página web Fuentes para la historia del petróleo en México). Otros son Henry Willebald (Universidad de la República, Uruguay); Esteban A. Nicolini (Universidad Nacional de Tucumán); Aldo Musacchio (Harvard Business School); Juliette Levy (Universidad de California); Xavier Durán (Universidad de los Andes, Bogotá); Rafael Dobado González (Universidad Complutense de Madrid); y Gustavo A. Del Angel Mobarak (Centro de Investigación y Docencia Económicas). Además de su inusual carácter colectivo, este blog tiene una perspectiva cosmopolita, lo cual tampoco es común. Aunque resulte un tanto paradójico en un medio que traspasa fronteras,  la mayor parte de la red mundial de historia han tenido un carácter nacional.

Los  temas abordados por este blog han sido los de la deuda, las crisis financieras, herencias coloniales y la revisión crítica de teorías económicas. En todos ellos, evidentemente, los historiadores de la economía tienen mucho que decir, y lo han hecho con conocimiento y a la vez con el estilo ameno y coloquial  que es muy propio de los medios virtuales.

El sitio está también en WordPress, tiene la habitual presentación de los blogs, con menú lateral, pero con algo muy inusual (y conveniente):  una versión en inglés. Tiene asimismo un “espejo” en Facebook.

Por lo pronto, hay que dar la bienvenida a estos proyectos, y habrá que seguirlos para ver cómo evolucionan con el tiempo.

“La Investigación Siempre Inconclusa; o La Tiranía de la Letra Impresa”. Drama en muchísimos actos con epílogo tecnológico

C uando un alumno estudia la carrera de historia (o, supongo, cualquier otra de las humanidades y algunas ciencias sociales) pasa invariablemente por una asignatura de metodología. Allí se le explica e inculca que los pasos de una investigación (tesis, artículo o libro) son nítidos e invariables: elección de un tema, diseño de un proyecto, revisión de la bibliografía adecuada, búsqueda  (en su caso) de documentos de archivo o trabajo de campo, redacción con la correspondiente introducción, división de capítulos, notas, cuadros y mapas, y la feliz conclusión. Todo esto, evidentemente, tiene su fin en la impresión del texto y su presentación pública. Y luego, pues, a otra cosa.

En la práctica, esto no es del todo así. Como los sufridos editores saben bien, para el autor es una tentación casi irresistible realizar correcciones en la mitad del proceso editorial. Y aun ya publicada la obra, sucede que el investigador encuentra nuevos materiales, tiene otras lecturas y descubre otras ideas que bien podrían mejorar, adicionar o corregir lo ya hecho. Por lo común esto se queda en el ámbito del “si hubiera…”; lo escrito así está, y cada libro es producto de su momento. Pero a veces ocurre que el veleidoso autor cede a la tentación de hacer una “segunda edición corregida y aumentada”, si es que la hay.

¿Es esto un defecto metodológico, o alguna especie de obsesión intelectual que lleva a nunca dar por cerrada una investigación? Algo hay de las dos cosas, pero en el trasfondo lo que también sucede es lo que podríamos llamar la tiranía de la letra impresa. Realmente, una investigación nunca termina; simplemente llega al estado en que puede publicarse. El hecho puramente material de que un texto deba darse por concluido para poder imprimirse ha condicionado durante siglos nuestras opciones intelectuales.

Esta es una tradición que puede estar llegando a su ocaso con la aparicón y creciente difusión del texto digital. En general, hemos considerado que la versión “virtual” de un texto es simplemente un “espejo” de la impresa, y que debe someterse a las mismas reglas y convenciones. En realidad, no tiene porqué ser así. Por ejemplo, en el momento en que el escrito pasa a una presentación que puede modificarse fácilmente, no hay razón técnica para que el autor no pueda modificarlo y corregirlo tantas veces como sea necesario,  en beneficio propio y del público. Considerarlo así iría en contra de una arraigada tradición científica que viene, supongo, desde los primeros libros impresos, a mediados del siglo XV. Pero hasta la letra impresa, recordémoslo, fue en su momento una novedad.

Podría objetarse que el lector o el estudioso tendría la incómoda situación de referirse o apoyarse en un texto potencialmente variable.  Sin embargo, nuestra metodología ya ha evolucionado para adaptarse a las nuevas situaciones, y hoy es de rigor citar una página web mencionando la fecha de publicación y de consulta, como propone por ejemplo automáticamente la revista virtual Nuevo Mundo – Mundos Nuevos:

Natalia Silva Prada, « Profecía y política: reflexiones historiográficas para una introducción al dossier ‘A propósito del año 2012: Vetas políticas del profetismo moderno y contemporáneo’ », Nuevo Mundo Mundos Nuevos, Debates, 2012, [En línea], Puesto en línea el 09 julio 2012. URL : http://nuevomundo.revues.org/63656. Consultado el 14 agosto 2012.

También ya existe la tecnología para saber cuáles han sido los cambios en el tiempo, en este caso asociado a la plataformas “wiki”, donde aparece el “Historial” y pueden consultarse  y compararse las distintas versiones de manera muy clara  (el ejemplo lo he tomado del artículo “Antonio de Mendoza y Pacheco”).

¿Transformará este cambio en el soporte tecnológico de la investigación nuestras normas y convenciones de presentación de resultados? En verdad, no se me ocurre un buen argumento en contrario, pero desde luego esto tampoco significa que así ocurra. Hay hábitos que no cambian fácilmente, así que habrá que verlo.

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* Este breve ensayo está afectuosamente dedicado a Ena Lastra y los demás pacientes y dedicados colegas que dan vida al Departamento Editorial del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM.

Google y las elecciones en México

Para satisfacción de algunos y desconsuelo de otros, las elecciones mexicanas de 2012 (presidente, senado, diputados, varios gobernadores y presidencias municipales) están en camino de ser historia.  Técnicamente aun no concluyen.  Aunque la votación fue el pasado domingo 1 de julio y se han anunciado resultados parciales, falta todavía el cómputo final que aparecerá en un par de días, y desde luego resolver las posibles irregularidades y múltiples impugnaciones, lo cual llevará su tiempo.

El tema dará mucho de qué hablar durante los próximos días y meses (notoriamente, las visibles  diferencias entre el México del norte y el del sur), pero entre los “saldos” que ya pueden apreciarse está el papel de las redes sociales y otros medios “virtuales” en la movilización (y en algunos casos, manipulación) electoral.  Un aspecto,  la presencia  de Google,  me interesa aquí en particular (más allá del previsiblemente simpático “doodle”).

En efecto, el organismo responsable de organizar las elecciones, esto es, el Instituto Federal Electoral, realizó un acuerdo de colaboración con el gigante de las búsquedas cibernéticas.  En primer lugar para ubicar las casilla de votación mediante su aplicación “Google Maps”

como puede apreciarse con la 111, de la ciudad de Campeche, cuya ubicación está marcada con un icono en forma de urna electoral azul. Y en caso necesario, para mayor facilidad, pueden verse la calle y el edificio, que parecer ser una escuela pública

El icono reaparece en este caso  astutamente sobrepuesto en la barda perimetral de la escuela (aunque es poco visible, y aquí lo he rodeado de un círculo rojo)

Por otro lado, el acuerdo ha incluido el traslado del Programa de Resultados Electorales Preliminares del IFE.

como puede apreciarse en el link puesto (junto al de otros medios e  instituciones) en el portal de la institución o, directamente, aquí.

Al acudir al sitio, pueden apreciarse los resultados parciales en Google Maps a  las 02.00 horas del lunes 2 de julio (y sí, hasta esa hora nos quedamos muchos despiertos, siguiendo la votación).

También podía verse la distribución regional de la votación de cada partido (en este caso la de Acción Nacional, aunque los matices de colores no se sabe bien a bien qué representan);

y por cada municipio, como en este ejemplo, Chilpancingo, Gro., pudiéndose hace un click para obtener las cifras. En la columna de la izquierda aparecen los resultados estatales, útiles para cuestiones comparativas.

Nótese que todos estos ejemplos que he incluido son resultados parciales que obviamente van a cambiar  en el curso de las siguientes horas.

Dejando de lado su interés inmediato, que es el electoral, estos materiales también serán muy útiles para quienes se dediquen a estudiar esta votación, analizarla y sacar las correspondientes conclusiones, tanto académicas como políticas. En lo personal me hubiera gustado tener el mapa de conjunto del país con el color del vencedor en cada municipio, porque la visualización de conjunto da una falsa impresión de uniformidad.

Google no se contentó con su acuerdo con el IFE.  En asociación con el  Centro de  Estudios Sobre Internet y Sociedad, del  Tecnológico de Montererrey,  ha establecido un canal en youtube donde se anima a los usuarios a compartir videos de sus observaciones del proceso electoral.  Al día de hoy podían verse muchos que denunciaban irregularidades varias.

Estas iniciativas pueden verse como parte del programa de continua expansión de Google, pero también como una respuesta frente a la popularidad creciente del uso de Facebook y Twitter (ya se sabe, Google+, su red social, parece no estar yendo a ninguna parte). De manera interesante, la opción  de Google en México ha sido acercarse a las instituciones (ahora el IFE, una universidad privada), como antes lo hizo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Viéndolo en perspectiva, lo que todas estas compañías procuran es ocupar un “nicho” de interés que les dé ventaja sobre sus competidores, y asimismo conseguir que sus productos se “cotidianicen”, se  inserten como vehículos “naturales” de las relaciones entre personas,  y como parte imprescindible de nuestra vida diaria. No tengo en sí nada en contra de ello, mientras la correlación entre sus beneficios y nuestras conveniencias sea justa y adecuada.

Alternativas a Wikipedia (4): evaluación y perspectivas

La combinación de la popularidad mundial de Wikipedia, la frustración de muchos wikipedistas con su sistema de edición  anónimo e impredecible, y la inquietud por llevar el conocimiento especializado más allá de los restringidos espacios académicos, ha llevado a la creación de varios sitios “wiki” alternativos, con diferencias combinaciones de  criterios editoriales. La idea es ciertamente atractiva. En este sentido, comenté en notas pasadas los logros y limitaciones de Scholarpedia, Citizendium y The Encyclopedia of Earth, con la idea (no tan implícita) de examinar posibles modelos aplicables para una alternativa en español sobre los temas que nos son cercanos. Podría evidentemente seguir reseñando sitios con propósitos similares,  pero me parece que con los reseñados ya tenemos un buen panorama y puedo aventurar algunas conclusiones.

* Pese a todas sus limitaciones, Wikipedia con el tiempo ha logrado establecerse en la conciencia y preferencias del público como sitio de consulta. Ha conseguido asimismo algo muy difícil: reunir una vasta red de colaboradores que escriben y corrigen textos constantemente, sin esperar recompensa ni reconocimiento. Comon muestran los casos de Citizendium, y  Knol (de Google) no parece probable que aparezca y se consolide alguna otra enciclopedia similar. Nos agrade o no,  es preferible realizar el esfuerzo para que los textos de Wikipedia sean lo más confiable posibles, aunque a veces parezca arar en el mar.

En cambio, es posible que sitios “wiki” temáticamente especializados (digamos, por decir algo, sobre historia y patrimonio histórico de México), redactado por expertos que le den confiabilidad,  puedan tener un nicho propio y perspectivas interesantes de desarrollo. Esto nos lleva a las diferentes soluciones adoptadas para resolver las delicadas cuestiones  de la autoría, convocatoria de autores, calidad, organización y estructura.

* Autoría: En este indispensable rubro, Scholarpedia se ha ido a un extremo: procura que cada artículo esté redactado por la máxima autoridad reconocida en su campo de conocimiento (o, al menos, alguien que haya investigado el tema, y que cuente con un doctorado).  Encyclopedia of Earth (EoE) ha adoptado un criterio más flexible: acepta investigadores y docentes de posgrados  universitarios, pero también profesores de licenciatura o de enseñanza media,  miembros de ONGs, de agencias gubernamentales, miembros de sociedades científicas, de organizaciones empresariales, y en general cualquier persona que pueda demostrar conocimientos especializados en algún área.

* Convocatoria. La reunión de autores “expertos” presenta considerables dificultades prácticas. Suelen ser personas muy ocupadas, que administran cuidadosamente su tiempo, y que entre artículos, conferencias, cursos y comités no tienen muchos ratos disponibles para actividades adicionales. En general, estas wikis enfatizan un curioso argumento negativo: no son Wikipedia, o sea, reconocen y respeta el derecho de autor,  no hay anonimatos, la contribución es citable, y el entorno es académico. Hace falta evidentemente algo más, y Encyclopedia of Earth ha tratado de presentar argumentos convincentes: el resultado de las investigaciones puede alcanzar públicos más amplios que el de los medios impresos,  es posible actualizar constantemente los artículos, el autor participará en un modelo de publicación en rápida expansión,  y se integrará en una comunidad académica respetada, que comparte y discute objetivos comunes.

Calidad: tanto Scholarpedia como EoE han adoptado un modelo de aprobación similar al de las revistas académicas: los artículos son sometidos a revisión por “pares“, esto es, por otros expertos que conocen el tema. El texto no es publicado hasta que  no se haya respondido adecuadamente a las observaciones de los dictaminadores, a criterio de los editores.  Es algo que para un contribuyente de Wikipedia le parecería una forma inaceptable de censura, pero que es habitual en el entorno académico. No es un procedimiento simple ni exento de errores, pero es el mejor que se ha encontrado.

* Ingeniería social.  Aun así, no es fácil convocar a un número suficientemente numeroso de autores. Un sitio wiki no puede depender del entusiasmo voluntarista de un editor, sino que debe necesariamente integrar una comunidad que  reúna expertos de diferentes temas y épocas, y que por su número permita el trabajo conjunto, la  colaboración y el reparto de tareas.  Y pensar que el prestigio de los miembros de un comité editorial , el respaldo de una o más  institucioneso empresas, criterios adecuados de edición, y una plataforma tecnológica  sofisticada y atractiva atraerán  la atención y el interés de los expertos es algo razonable, pero no seguro.  Pero que vale la pena intentarlo, y que los resultados podrían ser muy interesantes, no me cabe duda.

Las maravillas patrimoniales del mundo, según Google

Con cierto bombo y platillo Google presentó hace algunos días  su plataforma Maravillas del Mundo (World Wonders Project), en colaboración con la UNESCO, el World Monuments Funds y Cyark Project. La plataforma procura poner a disposición de cada computadora conectada a Internet los lugares declarados patrimonio de la humanidad, tanto por razones históricas como ambientales.  Para ello reúne la conocida tecnología Street View, modelos 3D y otros recursos, como fotografías y videos tanto de sus asociados como aquéllos que han publicado (en Panoramio)  los propios usuarios de Google.

Uno de los propósitos declarados es el educativo. En este sentido, ofrece a los profesores de educación primaria y media una serie de sugerencias didácticas, y presenta varios “paquetes pedagógicos” para cada sitio, con información y posibles actividades en clase.  Seguramente habrá críticas y objeciones (entre ellas, que aun no hay nada para Latinoamérica), pero sin duda se agradece la buena intención.

Así planteado, esta plataforma resulta muy atractiva. Su exploración, sin embargo, no presenta muchas novedades. En realidad, bien podía haberse llamado “lo mejor de Google Street View”,  puesto que las diferentes imágenes ya estaban disponibles. Tampoco ofrece algo que hace tiempo esperamos: recorrer el interior de muchos de los monumentos que figuran en este catálogo de famosos sitios. En algunos casos es posible, pero en su mayor parte aun no es así, ya sea por reticencias de las autoridades responsables de estos tesoros patrimoniales o bien por dificultades técnicas (el “triciclo” utilizado por Google para fotografiar callejones e interiores de edificios debe tener algunos comprensibles problemas donde hay escalones….)

La otra cuestión es que el título inevitablemente trae a la memoria la “jerarquía” de los espacios patrimoniales, y en particular las estériles pero enconadas competencias para definir cuáles son las “maravillas del mundo moderno”. Es algo que atrae protestas y desconfianzas, porque cada país considera más importantes las suyas. Ocurre que en estas “maravillas según Google” existen ciertos sesgos:  para Asia hay una gran cantidad de  fascinantes sitios en Japón, se incluye el centro antiguo de Jerusalén…y nada más.  Inglaterra, Italia y España están muy bien representados, mientras que de Alemania (un país en el que Google ha enfrentado infinidad de problemas legales)  solo hay dos sitios.  En Norteamérica,  México tiene más espacio que Estados Unidos, mientras Sudamérica está pobremente incluida, con  sólo tres lugares en Brasil.  Hay algo de Australia, pero África ni siquiera aparece.  Seguramente no es que en Google no hayan sido conscientes de estas desigualdades en el contenido de su plataforma, pero parecen haber decidido que ya era tiempo de presentar lo disponible al público, y de paso ocupar un “nicho” virtual antes de que alguien más lo hiciera.

Desde luego, no hay que subestimar la ambición de Google de documentar y fotografiar el mundo.  En cierta manera,  “Maravillas del mundo” es una formal declaración de ambiciones iconográficas universales. Y en este caso, no tengo mayores objeciones.

Alternativas a Wikipedia (3): The Encyclopedia of Earth

The Encyclopedia of Earth (EoE) , en línea desde 2006 (no confundir con una publicación impresa, del mismo nombre), se define como un recurso electrónico libre, colaborativo,  redactado por expertos, sobre la Tierra, sus recursos naturales y su interacción con la sociedad. Fue una iniciativa respaldaa por el National Council for Science and the Environment. La plataforma tecnológica es una adaptación de MediaWiki,  la misma que dio origen a Wikipedia.

La organización es muy similar al de una revista académica: tiene  editores, editores asociados, consejo editorial y un consejo consultivo internacional, todos con credenciales académicas y adscripciones a conocidas universidades.

Los interesados en participar en esta enciclopedia  deben registrarse  con su propios nombres, adjuntando un curriculum vitae.  Se espera de ellos que tengan experiencia,  investigaciones, docencia y escritos en su campo de conocimiento.  De manera correspondiente, los artículos tienen un “autor principal”, cuya biografía se incluye.

Como hacen constar sus criterios editoriales, las nuevas contribuciones (artículos, reportes, videos, imágenes) son revisadas y aprobadas (o no) por editores, que consideran  su pertinencia, calidad, neutralidad, balance y la representatividad de diversas opiniones existentes.  Cualquier miembro registrado puede modificar estos materiales, pero los cambios deben ser aprobados por el editor.

La sección relativa a México incluye información general sobre el país (basada en datos disponibles libremente en la red) y, previsiblemente, es mucho más completa cuando aborda temas ambientales (incluyendo visualmente fascinantes imágenes de satélite).

La presentación de la página es atractiva, con un “carrusel” de excelentes imágenes, índice temático en el menú lateral,  sistema de búsqueda, y vínculos a nuevos o renovados artículos. Los textos tienen cierta especialización, pero están redactados en un estilo accesible para estudiantes, educadores, académicos y el público educado en general.  Más que entradas enciclopédicas,  son breves ensayos. Estas contribuciones están protegidas por una licencia Attribution-ShareAlike 2.5 Generic.

EoE ha logrado algo que (como puede verse en otros casos) resulta complejo y dificil: reunir, organizar y mantener el compromiso editorial de un conjunto calificado de colaboradores (2,388 registrados actualmente). Respecto de la cifra de artículos, no encontré estadísticas disponibles, pero por ejemplo la sección más cercana a  los humanistas, “Society and Environment” cuenta con 1,236 materiales disponibles. Del punto de vista del impacto social, en el índice Alexa de sitios más consultados, EoE estaba en el lugar 129,497 , lo cual tampoco está nada mal para un sitio académico especializado.

No consta la “ingeniería social” que contribuyó a este éxito. Por lo que puede apreciarse, parece haber partido de la premisa de que debe comenzarse con la  reunión de un grupo comprometido y prestigioso de editores, antes de proceder a la presentación y convocatoria públicas. Esto es, una plataforma en web, por sofisticada y atractiva que sea, no basta en sí misma para llevar adelante un proyecto de esta índole.  Es algo que debería tomarse en cuenta.

……

Este artículo es el tercero de una serie que también incluye:

Alternativas a Wikipedia (1): Scholarpedia; y

Alternativas a Wikipedia (2): Citizendium

Alternativas a Wikipedia (2): Citizendium

El éxito mundial de Wikipedia, la frustración de muchos productores de conocimiento con su proceso de impredecible (y anónima) corrección de  textos y la preocupación por difundir información científica confiable ha llevado a la  creación de sitios “wiki” alternativos. Como comentaba previamente, son interesantes tanto por sus mayores o menores logros como porque son modelos a tener en cuenta para quien procure construir una hipotética página wiki sobre los temas que nos interesan.

Citizendium es una wiki enciclopedia fundada en 2006. Comenzó como una derivación de Wikipedia (retomando de hecho muchos de sus artículos) pero pronto pasó a ser un proyecto paralelo. Las principales diferencias radican en que los usuarios deben utilizar (en principio) su propio nombre, existen expertos en el papel de editores, que supervisan los artículos y que en cierto momento pueden considerarlos como “aprobados” (o “certificados”, que  sería más exacto). Los artículos  en sí no tienen una autoría reconocida; son considerados como un producto colectivo. Hasta el momento, sólo existe una versión en inglés.

Hay un grupo de constables (traducible como “alguaciles”, aunque prefieren llamarse “moderadores”) para resolver conflictos y tratar con, uhm, “problemas”. Suena un tanto disciplinario, pero recuérdese que uno de los problemas de Wikipedia ha sido el vandalismo de los contenidos y las “guerras de correcciones”.

La mayor parte de los artículos tienen un “disclaimer” o advertencia:

This is a draft article, under development and not meant to be cited; you can help to improve it. These unapproved articles are subject to a disclaimer.

La advertencia o “disclaimer” en cuestión dice así:

All unapproved Citizendium articles may contain errors of fact, bias, grammar etc. An article is unapproved unless it is marked as approved with a dedicated green template at the top of the page, as in the Biology article. Approved articles are intended to have next to no errors. The participants in the Citizendium project make no representations about the reliability of Citizendium articles or, generally, their suitability for any purpose.

Los contenidos actuales tampoco brillan precisamente por su novedad, y a veces parecen extraídos de manuales de hace muchas, muchas décadas, como la definición de historia:

History (from the Greek ἱστορία) is the study of past human events based on written documents, conventionally divided chronologically into ancient, medieval and modern periods.

Aun sin mencionar la cuestión de que la periodización de la historia europea no tiene porqué ser universalmente válida, la limitación del oficio a los “documentos escritos” dejaría en la práctica fuera del análisis a muchas de las antiguas y complejas culturas originarias americanas, que quedarían como asunto particular de los arqueólogos. El punto de vista no es ni siquiera eurocéntrico, sino que podría definirse como “post-victoriano”: los historiadores modernos mencionados en esta página (con la venerable excepción de Leopold von Ranke) son todos británicos, estadounidenses, canadienses y australianos. Pero en fin,  tampoco es justo apreciar una enciclopedia por un artículo, que además (como tantos otros) aun no está “aprobado”.

Ha logrado Citizendium un modesto éxito: tiene actualmente 16,225 artículos en diferentes etapas de edición, de los cuales  sólo 159 han sido aprobados por los editores.  En el índice de páginas web más consultadas de Alexa, figura en el sitio 212,710. No está mal, pero desde luego se halla muy lejos de las macro cifras de “ya saben cuál otra enciclopedia en línea”. Debe agregarse que, a diferencia de Scholarpedia, los artículos de Citizendium no han sido considerados como referencias válidas en trabajos científicos.

En resumen, Citizendium parece haber buscado un punto medio, con el resultado de quedarse a medio camino. No tiene el festivo anarquismo cognoscitivo de Wikipedia, pero tampoco el rigor disciplinario de Scholarpedia. Y es que  encontrar una propuesta que a la vez reúna  voluntarios entusiastas,  resulte adecuada para los expertos y atraiga al público en general no es  un asunto fácil. O quizás simplemente ocurre que Wikipedia, a pesar de todas sus limitaciones, nos resulta satisfactoria como enciclopedia universal.

Este texto es el segundo de una serie sobre este tema; vea el primero, con la correspondiente introducción a la discusión, aquí.

Próximamente: Alternativas a Wikipedia (3): The Encylopedia of Earth.

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