Qwiki, o el historiador automático

Allá en los ya no muy cercanos tiempos en que era un joven historiador recién contratado por el Instituto de Investigaciones Históricas de  la UNAM, descubrí que en una bodega de la biblioteca había una computadora  IBM (el modelo con  monitor con letras verdes sobre  fondo negro, que utilizaba discos floppy de 5 1/4).  Pedí permiso para desempolvarla, y prontamente comencé a escribir mis textos en un procesador, Word Perfect, ahora ya desaparecido del mercado. De vez en vez alguno de los investigadores más establecidos (que eran, o podían haber sido, mis maestros) se acercaba para ver porqué  estaba yo tecleando frente a un monitor. Después de una breve explicación,  les decía que llegaría el tiempo en que podrían meterse las notas de trabajo por una ranura de la computadora, luego escoger opciones interpretativas y de estilo, y por el otro lado saldría el texto ya escrito. Se me quedaban viendo, algunos con escepticismo y otros con inquietud. No faltaba quien iniciaba una larga y razonada exposición sobre por qué tal cosa nunca sería posible, para mi secreta y privada diversión.

Pues bien, en el mundo de la tecnología es mejor no hacer bromas sobre futuros improbables, porque siempre hay el riesgo de que acaben por ser verídicos. Ocurre que la acumulación de información y de interpretaciones en artículos y libros científicos disponibles hoy día en red es tal que ha llegado a constituirse en valiosa (y casi imprescindible) fuente de referencia para el estudioso.  Desde luego,  se requieren conocimientos y un buen criterio para discriminar entre lo pertinente y lo banal, así como para organizar el material y, obviamente, realizar un análisis, con sus correspondientes hipótesis y argumentos. Es una tarea intelectualmente compleja,  que resulta difícil para una computadora. Sin embargo, en la medida en que los sistemas cibernéticos son cada vez  más sofisticados, pueden utilizar sus capacidades de ordenamiento y clasificación de tal manera que imitan cada vez mejor el pensamiento humano.

Gracias a una nota del siempre alerta e interesante  blog de Libros y bitios, vengo a enterarme de Qwiki, una combinación de buscador con agregador de contenidos, procedentes en este caso de Wikipedia (en su versión inglesa) y materiales gráficos publicados  con licencia Commons, de Wikimedia. El resultado de las búsquedas es un audio  a manera de “cápsulas informativas”, de poco menos de un minuto, acompañado de imágenes, ilustraciones y (en su caso), mapas,  cuadros y gráficas.   La versión “texto” de la exposición también está disponible.  En esta versión preliminar o “alfa”, hay dos millones de entradas. Para empezar, no está nada mal.

Qwiki da al lector (previo registro) la posibilidad de sugerir imágenes o videos (pero no de corregir contenidos). También provee enlaces a contenidos pertinentes en Wikipedia, Youtube y Google, así como la opción de compartir el resultado mediante e-correo, Facebook o Twitter. Igualmente, propone cápsulas afines, de manera que puede navegarse una y otra vez por contenidos temáticamente vinculados.

Desde luego, la confiabilidad de los resultados de Qwiki es tan buena como sus fuentes, pero en una revisión rápida no encontré errores notables. Incluso en historia, sociedad y cultura de México hay más entradas de las que podría esperarse en un sistema basado en referencias anglófonas. Puede comenzarse, por ejemplo, en “Mexican Revolution“, y luego navegar hacia “Franciso I. Madero“, “Porfirio Díaz” y “Cristero War”. O, si se tiene poca paciencia con los “grandes acontecimientos”, consultar la cápsula de Day of the Dead, y de ahí derivar hacia La calavera catrina. No hay todavía una versión en español. Pensándolo bien, quizás no sea buena idea que la haya, dada las muchas imprecisiones que aparecen en la versión hispana de Wikipedia.

Qwiki se acerca bastante a la antigua  fantasía de ciencia ficción, aquella en la cual el protagonista se colocaba frente a una gran y ronroneante computadora, con muchas luces y unidades de cinta, para decirle  cosas como “Computadora, proporcióname información sobre la atmósfera de Júpiter”. Más cercano a nuestros intereses, podría pensarse que en algún momento el historiador podría sentarse frente a un equipo de cómputo  y pedirle  el “estado de la cuestión” sobre las haciendas en México en las primeras décadas del siglo XIX. No sería imposible, sobre todo si se partiera del enorme y creciente acervo de revistas y libros disponibles, por ejemplo, en Google Académico.

La inquietante mirada de Hal 9000
La inquietante mirada de Hal 9000

Por otro lado, Qwiki también recuerda inevitablemente a Hal 9000, la supercomputadora de la nave espacial de la película Odisea en el espacio, de Stanley Kubrick. Como recordarán los memoriosos, Hal encuentra una excelente razón para asesinar a toda la tripulación.  Sin llegar a tanto,  ¿acabarán algún día no tan lejano las computadoras y las aplicaciones como la que aquí he comentado por dejar sin trabajo a los historiadores? Yo podría aquí dar muchas razones por las cuales tal cosa nunca será posible… pero prefiero no correr el riesgo de que dentro de algunos años algún joven universitario lea mis argumentos con un aire de  secreta y privada diversión.

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