Knol, cincuenta días después

Knol, la enciclopedia de Google (ya disponible en español), ha cumplido sus primeros cincuenta días de funcionamiento público. Es ciertamente un plazo demasiado breve para hacer una evaluación, pero algunas constantes y tendencias pueden ya reconocerse.

Desde el momento en que fue anunciada, Knol, fue inmediatamente considerada como una alternativa a Wikipedia. Aunque Google ha negado que ese fuese su propósito, las comparaciones fueron inevitables. La diferencia más obvia es que las entradas de Knol tienen autor, y solamente éste puede modificarlas (evitando así las contradicciones, confusiones y el constante cambio de contenidos típico de Wikipedia). Un autor puede permitir las contribuciones de terceros, en cuyo caso actuará como moderador de su propio artículo.

Google evitó cuidadosamente intervenir como árbitro o dictaminador, dejando a los usuarios la responsabilidad de dejar comentarios o calificar cada artículo con un sistema de “estrellitas”. La idea es que funcione de manera similar al “page rank” que ordena los resultados de las búsquedas en Google por su popularidad. Tampoco hay un gran plan general; cada autor puede hacer cuantos artículos desee, sobre los temas que prefiera.

La objeción que inmediatamente se presenta es que este sistema se presta a confusiones y duplicaciones, y que el usuario tendrá que “hacer su tarea”, discriminando entre artículos que pueden tener datos o afirmaciones contradictorias. El supuesto de que una entidad amorfa y heterogénea, “el público lector”, puede construir un sistema confiable de calificaciones o, poniéndolo en términos más técnicos, construir un “consenso ciudadano de estándares de veracidad”, es algo que resta por verse.

Los resultados concretos hasta ahora son muy diversos. Hay muchos, excelentes y bien documentados artículos sobre medicina (Google confió a varios especialistas de esta área los primeros artículos del sistema, a modo de prueba, y han continuado siendo autores asiduos). En áreas más cercanas a la nuestra puede verse por ejemplo un texto “A Re-examination of Foucault´s History of Madnesss” que es digno de leerse (aunque habría que notar que ya fue publicado por el mismo autor en su blog privado). Otros artículos, en cambio, dejan muchas dudas sobre el futuro del proyecto: hay contribuciones con sesgos particulares (por caso, uno dedicado a “How can you be successful as a Christian single parent?”, presentado por una Iglesia) y algunos que son abiertamente propaganda comercial (que, por ejemplo, ofrecen intervenciones quirúrgicas a mitad de precio).

No hay todavía muchos artículos sobre México. Entre ellos hay varias notas sobre lugares turísticos que resultan al menos sospechosas de promover servicios comerciales. Existen algunos artículos sobre historia que son francamente pobres, por decirlo en forma cortés, y los hay que contienen errores notables. Resulta, por ejemplo, que los mayas eran una civilización precolombina de Sudamérica y que Teotihuacan fue una ciudad de la edad de piedra en la que se originó la cultura azteca. Se echan en falta, también, referencias bibliográficas especializadas y links hacia contenidos afines.

Hay que tenerle paciencia a Knol. Como no hay moderadores, el sistema de control colectivo requiere de algo de tiempo y de una masa crítica de contribuciones para comenzar a discriminar contenidos. Por lo pronto, ha conseguido algo imprevisto por sus creadores:  Wikipedia, en contraste, se ve mucho mejor y más confiable que hace cincuenta días. Tiene miles de autores, pero también miles de personas que están continuamente revisando contenidos y denunciando abusos. Sin duda es caótica, no está libre de errores, y su visión de la historia es la que existía hace cuatro o cinco décadas. Pero entre los wikipedistas existe algo muy difícil de obtener: lo que podríamos llamar una “cultura editorial”, el hábito de discutir  datos e ideas, el esfuerzo de sujetarse a las políticas generales  y de dedicar tiempo a introducir y modificar contenidos, aún a sabiendas de que no es posible obtener ningún crédito ni reconocimiento. Son tradiciones que no existen aun en Knol y que no es seguro que lleguen a desarrollarse, porque su formato no favorece el esfuerzo colectivo de edición. En su lugar se halla la iniciativa individual, el deseo de reconocimiento y, también de recompensa por el esfuerzo realizado (porque los articulistas pueden opcionalmente obtener ingresos mediante la propaganda insertada por Google). Es interesante ver que los “knoleros” (un neologismo para los autores de “knoles”) han comenzado, de manera espontánea, a crear foros independientes de discusión.

Habrá que estar atentos al desarrollo posterior de Knol, tanto en sus contenidos como en la aparición de prácticas y hábitos editoriales. Los tendré al tanto.

……

Para citar este artículo: Felipe Castro, “Knol: cincuenta días después”, en Clíotropos, 18 de septiembre de 2008

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2 comentarios en “Knol, cincuenta días después

  1. El advenimiento de la “modernidad” elevó a un muy alto rango el concepto de lo individual (del autor), entre muchas otras cosas, claro, y con ello el valor del especialista convirtió a este ser en un individuo concreto. Pensando en ello, y con respecto a los matices entre wikis y knoles, me hace dudar si no es que estamos dando por sentado que el conocimiento del individuo que por nombrarse como autor será mejor que el de la colectividad anónima. Digo esto porque he leído un par de veces que los knoles auguran ser mejores bajo el argumento de que tienen autores que firman los artículos y eso, per se, parece hacerlos potencialmente superiores a las wikis (debo afirmar que aún no aprendo a usar knol). No sé si el conocimiento colectivo sea menos interesante. Claro que desde el punto de vista académico hay ciertos estándares exigibles, pero el conocimiento socializado de la forma en la que la Web lo hace es diferente al conocimiento socializado por una comunidad académica, es decir, ¿cuáles son las necesidades que cubren estos espacios?, ¿de verdad es tan necesaria la exactitud? Yo aspiro a la academia y no con esto quiero decir que no importa el estandar de calidad de la información en la Web, sino que sostengo que la firma en la Web no es necesariamente una garante de calidad, así como una nota al pie no es una garante de la existencia de un aparato crítico, pues ese autor firmante puede construir un conocimiento tan plausible como muchos de los garrafales errores de las wikis (que me parecen herramientas utilísimas, usadas con cuidado y para ciertas referencias). Creo, y sólo como cuestión de fé, que la Web define sus propios estándares de forma novedosa y que la diferencia entre una wiki y un knol es más de matices que de fondos, pero si me equivoco celebraré mi error y creo además que la reflexión del académico (o del aspirante en mi caso) debe sumar a los muchos asuntos la duda sobre los grados de utilidad de las distintas informaciones que la Web ofrece, puesto que por lo que he visto (y a mí mismo me ha pasado) a veces llega información que uno utiliza y que después resulta no tan correcta o tan “seria” por un error de verificación de la fuente. Pese a esto, creo que la Web es una suma de herramientas interesantísimas para los que crecimos con ellas bajo el teclado, pero que aprender a utilizarlas es una labor digna de un sabio.

    (Comentario publicado en los blogs Cibercliografia y en Clíotropos, en post interrelacionados)

  2. Así es, Google ya ha hecho pública la versión en español de Knol, enhorabuena por este artículo tan apropiado e idóneo para el momento.

    En la página principal aparecen algunos knoles patrocinados, y aquí se puede encontrar una lista clasificada de knoles en español:
    http://knol.google.com/k/-/-/2v5uprigwdbk4/16

    También una introducción a knol:
    http://knol.google.com/k/-/-/2v5uprigwdbk4/20

    Sinceramente pienso que Knol va a ser un sitio muy importante, sobre todo por el impulso que da para escribir sobre un tema; ahí está el cebo que puede picar a cualquiera. Tampoco viene mal un competidor de Wikipedia por otra parte, y además mejorado ya que se sabe quién ha escrito qué en cada artículo. Google hará el resto. Por lo que he visto, el neologismo más apropiado para un autor sería knoler, así se unifica del inglés, y tiene una lexicología más apropiada en el español. De todas formas, tampoco soy un experto en lengua hispana.

    Saludos!

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